Celebran gran boda en Palmillas

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El pasado 3 de enero la tranquilidad; se rompió con el incesante ruido que hacían los herrajes de  caballos en las calles de Palmillas, que en procesión ecuestre  daban el advenimiento al enlace matrimonial  de la bella novia Lizbet Yuridia Camacho Gallardo, con el apuesto joven Yair Moreno Martínez, quienes irradiaban belleza a bordo de una carruaje  tirada por dos briosos corceles al más puro estilo de las bodas que se escenificaban en México según lo data la historia.

La novia bellamente ataviada con su vestido blanco finamente elaborado con estampados amarillos, acompañado con un velo sencillo y sin faltar el ramo de flores que es el gran halo de supersticiones de las jóvenes invitadas mismo,  que simboliza próxima boda para la  que gane el ramo.  La novia, lucía radiante, era uno de los momentos más esperados de ese gran día, y no defraudó a los familiares e  invitados.
El recorrido de la casa de la novia a la iglesia se realizó en un guayín que abordó la pareja nupcial el cual    fue   jalado por briosas  caballerías y firmemente custodiado sus flancos por jinetes de  Palmillas  y jaumavenses,  a la zaga seguidos  por duchos cabalgantes que continúan manteniendo vigentes las tradiciones de nuestros antepasados, ahí entre el gran número de invitados rumbo a la casa de dios, que es nicho  de Nuestra Señora de las Nieves,  iban los papás de la novia Juan Antonio Camacho Córdova y María Nieves Gallardo Flores, así como  los progenitores del novio Juan José Moreno Hernández y Ma. Elena Martínez Gutiérrez.

Lizbet, apareció como una reina junto a su padre Juan Antonio,  con un vestido de novia, muy del estilo vanguardista, en la misma línea de todo el conjunto, remarcaba la excelencia de la futura esposa como toda novia, coronando la puesta en escena más importante de su vida, acompañó al vestido el velo de tul ribeteado, también de blondas de encajes que hacían resaltar más su beldad.

La boda religiosa fue oficiada por Edgar Eduardo Jáuregui Vega, párroco de la iglesia de Nuestra  Señora de las Nieves, quien en su homilía dijo a los contrayentes…”Cuando un hombre y una mujer deciden casarse, es el momento más importante de su vida. Se acaba el individualismo, y tienen que comenzar a tomar decisiones sobre su vida, su familia, la casa, los gastos y mucho más entre los dos. El día de su boda, será la fecha   más importante que van a recordar en sus vidas”.

El 3 de enero  del 2018 mediante concurrida cabalgata que realizaron familiares y amigos de los contrayentes  llevaron su amor al altar para luego trasladarse al centro de convenciones denominado Wattekes ubicado en el municipio de Jaumave, donde se efectuó el gran convivio. Los lujos en la boda no pararon, pues los papás de la novia y del novio  no escatimaron recursos monetarios para atender los  invitados.

La música estuvo a cargo del grupo Magisterial y las Lluvias del Norte, pero las canciones fueron seleccionadas por los novios. La cena fue deliciosa  fue  el menú típicamente de la región.

El festejo estuvo a lo grande y el día 4 de enero, al día siguiente de la ceremonia nupcial,  los  ya esposos organizaron la post boda o como  se le conoce en Palmillas y la región, “tornaboda” ¿Por qué  la fiesta se tenía  que acabar luego de celebrar la  boda?  La tornaboda, resultó una celebración más íntima que les  permitió tanto a los anfitriones como a los invitados  seguir compartiendo esos momentos de dicha, sin tanto estrés y con toda la diversión de las anécdotas de la fiesta. Es importante describir que el propósito fue únicamente recuperarse juntos de la gran fiesta y compartir las historias que se tejieron tras bambalinas durante la celebración. Básicamente la idea de estas reuniones es que los novios –ahora esposos- pudiesen  compartir de forma más cercana con sus amigos y familiares más íntimos, comentar  pareceres de la celebración y pasar un rato ameno entre risas y rica comida, como forma de agradecimiento con tus invitados más cercanos.

Y para seguir con las tradiciones mexicanas la tornaboda de Yair y Lizbet, se realizó en el lienzo charro “Los Caporales” de Palmillas  donde se sirvió a los invitados un suculento menudo, frijoles charros, barbacoa y concluyó el gran acontecimiento  familiar con una fiesta charra, donde hubo coleadora, jaripeo y amenizó la fiesta el grupo Reto Norteño.

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