Ciclista muere por disparos; su familia se alegra

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El ciclismo no es una actividad de alto riesgo, claro está, cuando se practica en los lugares indicados.

Recientemente se dio a conocer que un ciclista de nombre Mark Sutton, murió el sábado 13 de octubre en los Alpes franceses, luego de que un cazador lo confundiera con un animal a la distancia y le disparara.

Aunque esto podría resultar muy trágico y devastador para los familiares y allegados, en su caso no fue así, de hecho, se alegraron y lamentaron que ‘muriera tan rápido y sin sufrir’.

De acuerdo con información revelada por Independent, Sutton, originario de Gales, trabajaba como chef y era dueño de un restaurante en los Alpes, hasta ahí todo bien, sin embargo, pocos conocían su personalidad verdadera: era un tipo agresivo, controlador y abusivo. Incluso, fue acusado por varias mujeres de ser un violador.

Aunque eso ya es sorprendente, su madre Katrina Toghill, luego del deceso del hombre, escribió en Facebook que esperaba que “se pudriera en el infierno” y lo calificó como un ‘monstruo’.

Mi única decepción es que moriste instantáneamente. Para cualquier persona horrorizada que lea esto, soy la mujer que lo dio a luz. Este hombre era un monstruo”, dijo.

Posteriormente, la hermana del ciclista, Katie, de 32 años, declaró haber sido violada en múltiples ocasiones por Sutton.

Era un violador y me alegro de que esté muerto. Cuando supe que lo habían matado, sentí un gran alivio, era una carga enorme para mí. Me sentí aliviada de que ya no pudiera lastimar a nadie más. Merecía ser fusilado como un animal, era el animal más grande que había”, declaró Katie que vive en Gales del Sur a The Sun.

Una exnovia de Sutton, Ann-Marie Mounty, también se alegró de su muerte.

Nos hizo pasar por todo el infierno, ahora es su turno de ir al infierno y pudrirse. Lo pintaron para que fuera una especie de ángel. Sabemos cómo es él”, sostiene Ann-Marie, que no dudó en calificarlo de “psicópata”.

Otra de sus víctimas es una chica llamada Shelley, a la que conoció después de mudarse a Ibiza a los 18 años. Sutton le dio un puñetazo rompiéndole el pómulo e hiriéndole el ojo. Por esta agresión permaneció encarcelado durante seis meses.

Su largo historial de violencia inició a los 11 años, cuando intentó apuñalar a una compañera de clase, según relatos de la madre.

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