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Existió un hombre allá por el siglo XVI

Cd. Victoria, Tam.- Existió un hombre allá por el siglo XVI, dedicado al estudio, a la observación de los astros, la reflexión sobre el cosmos y del mundo. Galileo Galilei, que mediante cálculos matemáticos e investigaciones pudo entender que la Tierra no era el centro del Universo como lo expresaban quienes creían tener el canon del conocimiento, logro dilucidarla como un astro el cual giraba alrededor del astro Rey, el Sol. Sorprendido por lo que había descubierto fue ante el Gobierno eclesiástico esperando razonar sus conclusiones, sin embargo, estas fueron rechazadas, minimizadas y severamente cuestionadas. Tal vez por ir en contra del mandato divino creído único e irrefutable de aquella época, o tal vez por miedo a perder poder por el desprestigio que podría causar su equivocación en la sociedad del medioevo. Los tribunales de la inquisición le llamaron y pidieron se retractara de sus afirmaciones, así su vida y alma podría ser perdonada, aunque lograron su cometido fue tachado como hereje y exiliado de por vida. Momentos antes del abandono del templo inquisitorio, en un acto de sensatez y rebeldía expresó: “Eppur si muove”, y sin embargo se mueve, destacando una verdad que años más tarde sería considerada un hecho y no un mero acto especulativo.

Hoy, 600 años más tarde de los pronunciamientos de Galileo, el método que logra trascender su época refutando la verdad doctrinaria sigue siendo cuestionado o poco valorado. Las decisiones de quienes cuentan con el poder parecieran ser tomadas bajo sesgo y poco entendimiento, más a consideración de sus propios intereses o aspiraciones románticas y menos hacia las cuestiones tangibles que importan atender. Si bien Galileo aporto comprensión del humano hacia el cosmos, hoy existe quienes aportan comprensión hacia problemas como el Cambio Climático, la Desertificación de los Bosques, o la Desigualdad Social. En aquel entonces el pensador acudió a los tribunales a expresar sus conclusiones, hoy hay quienes se han manifestado para poner sobre el mapa temas de vital importancia, ya no solo para la comprensión del lugar humano en el Universo, sino para la continuidad de la vida como la conocemos en nuestra casa común, la Tierra.

En pleno siglo XXI parecieran las cosas ser similares que en el siglo XVI, los Gobiernos siguen negando una mejora en la toma de decisiones para favorecer a cuantos más humanos y especies se pueda. La diferencia radica en el problema, a Galileo le preocupaba una cuestión intelectual si así se quiere, la preocupación que hoy importa trasciende lo intelectual poniendo en duda la permanencia de las especies. El método científico, la reflexión y el cuestionamiento de la realidad favorece que podamos tomar caminos que contemplen mejoras en las condiciones de vida planetaria. Para ello, los Gobiernos ocupan voltear a ver dichas verdades y poner atención a quienes mediante la ciencia buscan favorecer el rumbo que la sociedad toma. Sino es así, la voz no será callada y quienes ocupan que la verdad sea vista podrán recordar al gran Galileo que, aunque el viento no hacía en popa manifestó, “Eppur si muove”. La esperanza nunca muere, aunque a diferencia suya no podemos esperar siglos para ver como la sociedad modifica sus acciones, lo que tenemos son algunos años para hacer la diferencia.

Colocado por Redacción

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