‘Un grano’ se movía por su cara

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RUSIA.- Primero apareció como una pequeña mancha debajo del ojo. Pero durante las siguientes dos semanas, la mujer de 32 años vio como esa mancha se movía. Su ojo empezó a hincharse antes de que llegara al labio, donde también apareció un bulto.

Era un parásito y vivía dentro de su cara.

El caso –y sus imágenes impactantes- apareció en un informe titulado La migración de la Dirofilaria repens que fue publicado en el New England Journal of Medicine, que detalla un caso de una mujer de Rusia que tuvo ese parásito a través de la picadura de un mosquito. El informe indica que la mujer, que no fue identificada, comenzó a mostrar síntomas tras viajar a un área rural no muy lejos de Moscú, donde “recuerda haber recibido varias picaduras de mosquito”.

Solo experimentó picazón y ardores ocasionales cuando el gusano se deslizaba bajo su piel.

La Dirofilaria rapens es una larva parasitaria que se transmite por los mosquitos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

Este organismo se encuentra, generalmente, en perros u otros carnívoros, de acuerdo a los CDC, pero también se sabe que infestan a los humanos, especialmente en Europa, y hay diferentes especies: D. repens, D. tenuis y D. immitis.

¿Cómo lo hacen? Thomas Nolan, director del laboratorio de parasitología clínica de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania, apuntó que los mosquitos ingieren las microfilarias (los embriones no desarrollados del parásito), que luego viajan al intestino del insecto y maduran en larvas. Luego, las larvas se abren paso en la boca del mosquito y, según Nolan, cuando el insecto pica a un animal -o a un ser humano- van rápidamente al lugar de la picadura.

A partir de ahí, las larvas maduran en gusanos adultos.

Según las directrices de la Sociedad Europea de Dirafilariosis y Angiostrongylosis (ESDA por sus siglas en inglés), la Dirofilaria repens aparece normalmente en los ojos de los humanos, “en los párpados y debajo de la conjuntiva (ese caso se puede observar fácilmente), en los tejidos subcutáneos de la pared del tórax, en extremidades superiores e inferiores, en el cuello y en otras regiones del cuerpo”, como los genitales.

Ocasionalmente, los parásitos pueden migrar a ciertos órganos, como los pulmones, aunque eso es algo menos común de acuerdo con las pautas de ESDA.

El autor principal del informe, Vladimir Kartashev, profesor del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Universidad Médica Estatal de Rostov, en Rusia, remarcó en correo electrónico que dichos parásitos son una “enfermedad emergente” en la parte occidental de la ex Unión Soviética y en ciertas partes de Europa. Subrayó que desde 1997, se han reportado más de 4.000 casos humanos en estos países, particularmente en Rusia y Ucrania.

Los CDC dicen que el D. repens -la especie que tenía la mujer en Rusia- no se ve en Estados Unidos. Otra especie, la D. tenuis, ha sido reportada en América del Norte, pero solo en mapaches.

Dicho esto, los parásitos generalmente mueren en la piel y se eliminan fácilmente.

El informe del caso dice que los médicos en Rusia quitaron quirúrgicamente el gusano de la cara de la mujer, y ella se recuperó. Bueno, al menos, físicamente.

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