Joven indígena desafía a la gasolina

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Alumnos del Colegio de Bachilleres de Estado Oaxaca (COBAO) ganaron la medalla de oro en el Torneo Internacional de Robótica Exporecerca, realizado en Barcelona, España, donde representaron a México con el prototipo “El Caminante”, una motoneta autosustentable, que no requiere combustible para funcionar.

Para el proyecto utilizaron la estructura recortada de una bicicleta, le adaptaron llantas todo terreno, colocaron un motor de dos mil 700 revoluciones, un capacitor y dínamo, que hacen las veces de generador, almacenador y alternador de energía, así como una batería que sólo se utiliza para el chispazo de encendido.

De esta forma, la motoneta al moverse genera y guarda su propia energía, y el vehículo resiste hasta 110 kilogramos de peso.

Los alumnos de sexto semestre, Víctor Matías García y Raúl Grajales Guzmán, participaron en la Feria Internacional de Ciencia con su motoneta compacta (R-Walker) capaz de transportar a una persona “prácticamente de manera permanente, ya que cuenta con un motor autosustentable que transforma la energía mecánica en eléctrica para autoabastecerse”, informó el director de la institución, Germán Espinoza Santibáñez.

Satisfecho por el triunfo de los alumnos, el docente refirió que este prototipo obtuvo medalla de oro en el rubro proyecto innovador, que otorgó el jurado del evento, así como una votación adicional que se realizó entre el resto de los participantes en la justa  internacional de robótica.

Cabe destacar que los oaxaqueños que representaron a México en Europa compitieron contra más de 200 estudiantes de 15 países y 116 proyectos de ciencia y tecnología.

Pensamos en diseñar un sistema de movilidad que no contaminara, que no requiriera combustible, es decir, autosustentable, y que atendiera una importante necesidad principalmente de las zonas rurales de Oaxaca, y el resto del país: el transporte”, comentó el alumno Víctor Matías.

Víctor y Raúl trabajaron durante un año en el proyecto de la motoneta. Desde el diseño, la construcción del prototipo y las pruebas para afinar los detalles de su funcionamiento.

El prototipo costó unos tres mil pesos, “pero si se hace en serie ese precio bajaría considerablemente”, comentó Víctor, quien siempre estuvo acompañado por su profesor Alejandro Arenaza Villavicencio.

Los estudiantes tienen el protocolo de investigación, planos y fotografías del diseño y construcción, así como una evaluación completa del proyecto, presentados durante la Feria Magna de Ciencias, donde participaron equipos de Turquía, Brasil, Italia, Argentina, Bélgica, China y Eslovaquia, entre otros.

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