LAS TRES BORRACHAS

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Con un amplio historial el ex presidente municipal de Bustamante Gildardo Chairez Pecina  desde joven participó en las filas de PRI entratando de apoyar a sus familiares consanguíneos que pretendían gobernar al pueblo de Real de los Ynfantes, es profesor de profesión, egresado de la escuela Normal Rural de San José de las Flores, trabajo docente que sigue ejerciendo.- fue secretario del municipio, aspirante  a la alcaldía en varias ocasiones, hasta que por fin, el Partido Revolucionario Institucional lo acogió en sus propuestas e hizo propio su perfil y, mejor aún lo convirtió en alcalde, en la administración 2013-2016. Pero apenas había entregado las bridas del ayuntamiento al relevo y ya estaba enfundado en la casaca azul.

Gildardo, quien en tres ocasiones intentó convertirse en el acalde de Bustamante, no pudo lograrlo hasta que entró a su staff la estrategia de Román Barrón Torres, el hombre fuerte de Ifigenia y como a un niño obediente lo llevó de la mano hacia el triunfo.

Poco tiempo transcurrió desde que concluyó su mandato como edil y ya estaba echado en brazos del PAN, buscando la candidatura a la alcaldía para sí, de no ser posible, pues para su consorte como finalmente sucedió, pero entregaron malas cuentas al ejecutivo estatal.

Desde que entregó la estafeta a la actual alcaldesa, la sociedad bustamantense pensó que Gil se retirara momentáneamente de la política, pero no del PRI.

Y, no le atinaron a ninguno de los dos acertijos, porque argumentando que el PRI no lo tomaba en cuenta, empezó a tejer sus redes para acercarse a los jerarcas panistas, toda vez que su deseo era proseguir  encabezando refriegas electorales y para ello se vendió muy caro, aduciendo que era factor real de poder y que garantizaba el triunfo en las urnas. Lo que finalmente no sucedió.

Chairez Pecina, se declaraba priista por convicción, pero con el acceso al poder de “los vientos de cambio” se olvidó de que en su corazón el PRI latía fuerte y, prefirió hacerse pitufo y más, cuando se pronosticaba que el partido tricolor ya estaba siendo muy   repudiado por la gente.

Una vez que escaló todos los peldaños para hacerse merecedor a una oportunidad pitufa Gil, prometió  en la cúpula azul que él o su esposa Juana Correa, eran las  piezas claves para ganar la elección a al priista Maricela Rodríguez González, cosa que no sucedió ni en sueños ya que los votantes le dieron un fuerte revés el uno de julio y ello, podría ser el resultado del trato, un tanto cuanto descortés que le dio a la gente cuando estuvo al frente de la presidencia municipal.

Lo grave del asunto es que se invirtieron muchos numerarios para conquistar la alcaldía para el albiazul y peor aún que Gil, le aseguro a los jerarcas del PAN que ganaría de calle la elección.

Muy alta le quedó la vara al ex alcalde priista, porque no pudo con el compromiso político que suscribió con el número uno del estado y lo más grave es que gastó mucho dinero público que no redundó en beneficios políticos a diferencia de los DINOS de Tula, Palmillas, Jaumave y Miquihuana, que como dios y sus mañas les dieron a entender entregaron al mero chipocludo en el estado cuentas claras y alegres.

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