LAS TRES BRORRACHAS

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Si el panismo arrebató la corona priista en el altiplano tamaulipeco, pero que le sucedió al albiazul en Bustamante donde la alcaldesa tricolor se reeligió, será acaso que la munícipe si tiene oficio político y nunca se alejó de las bases como lo hizo Gildardo Chairez Pecina, quién no “apapachó” a la gente que lo seguía sin condición.

El PRI se alzó con la victoria en Bustamante, la ciudadanía sabe que tiene una lideresa confiable que no les ha fallado y seguro no lo hará   porque a la fecha es la única que como mujer conquistó la alcaldía   y mejor aún, el pueblo le refrendo su confianza, por algo será.

Y en otras borrachas.- es importante describir lo que los analistas callejeros dicen a nuestro reportero itinerante, quienes describen con precisión  la cara fiel de la derrota panista, misma que reflejó Gildardo Chairez Pecina y aunque el no era el candidato si se hacía pasar como el factor real de poder,  ese rostro fiel de la derrota la reflejó  Gil, tras bambalinas era el candidato albiazul a la alcaldía de Bustamante, dicen que no pudo contener el llanto ante la victoria de su contrincante tricolor, y es que no es para menos, el ex alcalde se asume como una persona instruida, con capacidad para negociar y con conocimientos empíricos de estratega político.

Y una derrota tal ingente es equiparada en chiquito a la de Hernán Cortez en el árbol de la noche triste, retomado—con las olímpicas diferencias en el tamaño de las acciones, pero no es para menos echar una lagrimita bajo un frondoso mezquite en una de sus propiedades.

Fueron arrasados los panistas  una vez más en sus propios bastiones  que durante años les daban una gran cuota de votos y aunque no les   aseguraban el triunfo electoral si les otorgaban confianza de que iban en el camino correcto, pero  ahora les dieron  la espalda solo se quedaron en las huestes de Gil, San Vicente y San Antonio.
Hace varios meses se decretaba la derrota de la Güera Rodriguez, porque el gobierno del estado pertenecía a otra geometría política  y se impuso contra muchos pronósticos.
Dice el dicho que el dinero ablanda más que el cebo y esa sentencia popular Gil la sabe, muy bien y la ha aplicado en diversas ocasiones, pero si se le hubiese olvidado en la temporalidad electoral, ahí tenía a don Román Barrón que es un viejo lobo de mar en lides electorales.

Pero lo que paso es que la avaricia de Gildardo Chairez, para algunos fue lo que hizo que Juana Correa Zúñiga, perdiera la elección, y es que el dinero contante y sonante no lo soltó, quiso pasarse de listo, dicen diremos.

A los electores a quienes supuestamente jalaba a sus redes no les untó la mano para que votaran por la candidata pitufa, los quiso chamaquear y le salió el tiro por la culata.

Dicen algunos de los personajes que estaban dispuestos a vender su conciencia por unos billetitos pero les dijo Gil — por lo pronto les voy a dar un vale por la cantidad acordada y una vez ganando la elección ME BUSCAS Y LES HAGO EFECTIVO ESE PAPELITO—pero dos agujas no se pican.

Y es que los que venden el voto ya están bien convencidos que si no se da el dinerito previo a la elección después de contabilizados los votos aun cuando gane el compra-votos no pagará lo que diga un insignificante vale.

Tal vez haya tenido razón el ex alcalde priista ahora pitufo, de no soltar el dinero porque él tenía bien claro que las encuestas no los favorecían y si soltaba el dinero se descapitalizaría, aunque mucho del numerario llegó de allende el tercer piso, dicen las lenguas viperinas. En fin, las elecciones en esta ocasión se vistieron de azul en la mayoría del estado incluido el ex cuarto distrito menos en terruño que fundó—Jacinto de Salazar después de pedir permiso a Don José de Escandón y Helguera para fundar un real llamado del Pantano o de los Infantes, el 26 de mayo de 1749, ya que se tenían noticias de sus minas, reconocidas en ese año por Jacinto de Salazar. Sin duda la mina más valiosa y que da dinero contante y sonante y sin escarbar la entraña terráquea es la presidencia municipal por ello, la buscaba afanosamente el personaje nativo del ejido San Vicente.

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