Opinión pública

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Por Felipe Martínez Chávez

Sarandeada a la Doña

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Le pusieron una sarandeada pero no la doblaron y menos la tumbarán.

La señora debe estar tranquila. Unos cuantos empleados por contrato jamás han derribado a un jefe. Bien dicen que una golondrina no hace varano.

Una cosa es la venta de códigos (plazas), escasez de medicamentos en las unidades médicas y que la jefa sea una forastera, y otra la basificación de personal y homologación de sueldos.

El problema agarró de frente a la “chapaneca” Gloria Molina Gamboa, secretaria de Salud, con un hecho inédito en las manifestaciones de protesta: Piden su cabeza.

Atípico que empleados del sector salud llegaran en autobuses desde el norte y sur de la entidad para “clausurar” las oficinas de la dependencia, exigir el despido de la titular y la homologación de sueldos.

Se presentaron agresivos, con la espalda desenvainada y hasta uno de ellos extrajo su sangre para teñir de rojo las pancartas de protesta.

La percepción que tenemos es que ella no es culpable. No la conozco ni la defiendo ni creo que lo necesite, pero es la conclusión a la que puedo llegar. Sencillamente le hizo crisis un problema que lleva largos años y no terminará pronto mientras haya trabajadores eventuales.

Si no conoce Tamaulipas es otro asunto; si no hay medicamentos también es harina de otro espacio. Hablamos de los eventuales.

Y la renuncia o destitución de la chamba, no le será solicitada desde Palacio. No hay motivo.

Desde hace largos años el sector utiliza los servicios de eventuales. Se les paga con recursos de los programas federales que llegan y cada vez son más.

Hay contratos por seis meses o menos, por programa o hasta permanentes. Sin embargo son ellos, los solicitantes de empleo, los que firman los contratos con conocimiento de causa. Saben que no se les dará base aunque estén en la lista de “espera”. Nunca se les ha engañado.

La Secretaría de Salud no tiene -ni ninguna otra depedencia- la obligación de darle chamba a los egresados de Medicina o Enfermería.

Los que hoy protestan aceptaron el sueldo mísero que se les paga. Estuvieron conformes en que no habría prestaciones. Con el paso del tiempo no pueden crear derechos y exigir.

Es como si alguien es dueño de una vivienda, la renta y, a los cinco o diez años, el inquilino se quiere quedar con la propiedad.

En el caso concreto de Salud: Un eventual cubre vacaciones y días festivos de personal de base. Con el transcurrir del tiempo se quiere quedar con la plaza.

Hay dos vertientes”: Lo legal y lo moral.

En la primera, ni la federación ni el Gobierno del Estado tienen obligación de igualar salarios o conceder bases. La Ley y los reglamentos son fríos.

En la segunda entraría la sensibilidad social, lo humano, lo político para resolver un problema que afecta a un promedio de cuatro mil familias. Es menester darles una seguridad alboral.

Pero ahí se genera el caos interminable que arrastra la dependencia: Concede bases a unos pero llegan otros que traen el mismo propósito de quedarse para siempre.

A Doña Gloria no le despeinaron un pelo. El jefe no la va a correr porque se lo piden unos cuantos que, en lo legal, no tienen la razón.

Es ahí donde entra lo político, la negociación, las promesas de conseguir más recursos.

El Estado no le va a destinar más presupuesto para pagar más. Si lo hace, no alcanzaría las metas de los programas que están en marcha.

Como estamos en ciclo electoral, lo que queda a la mujer es asumir una posición de humildad. Nada le cuesta dialogar, sentarse a la mesa y atender a los protestantes.

Hasta cabría una mea culpa de lo que está sucediendo.

Aunque no es de Tamaulipas ni se va a quedar a vivir aquí -cuando termine el ciclo o la renuncien-, sería un aliciente que, con el paso de los años, se le recordara porque fue atenta con la gente.

Es el caso de uno de los últimos secretarios, “Don Teofilito” Treviño Garcia Manzo. No nació en Tamaulipas, nunca vivió por estas tierras y ni siquiera compró casa en ciudad Victoria, pero se le recuerda por su buen gusto para los chistes y tallas. Convivía con medio mundo.

Por cierto, se nos informa que la jefa ya puso de patitas en la calle a un tipo de apellido Cobos, uno de los responsables de la venta de plazas. Le falta el otro, el más pesa´o, el jefe de aquel, el de Reynosa, el ferretero millonario.

En otro tema, el PANAL dio a conocer su lista de candidatos a diputados federales. Está incompleta porque le falta el V distrito con cabecera en Victoria.

Con esa gente no se le ven posibilidades de conservar el registro, y menos con los judas comandados por Erika Crespo Castillo, dispuestos a votar por López Obrador.

Martha Patricia García López, bailarina de “Atemoztle”, lideresa de los jubilados de Nuevo Laredo, ex directora de una escuela de Díaz Ordaz, será la candidata por el Primer Distrito.

Para variar otro profesor, Efraín Guadalupe Domínguez Mata, representará al Panal en el Segundo Distrito, Reynosa. Trabaja en la SET y es el supervisor en el municipio de Díaz Ordaz.

Por Matamoros registrarán a Ulises Pérez Ruiz, de la vieja guardia de Elba Esther Gordillo en Tamaulipas, ex aspirante a dirigir la sección 30 del magisterio y hoy ¿Líder? del PANAL en Matamoros.

Otro integrante de la estructura educativa, Narciso Torres Barrientos, del área de secundarias en El Mante, es el candidato por el VI distrito.

El VII, Madero, será abanderado por una pocha de nombre Georgina Catalina Barrón Barteman, del sector de preescolar. Dicen que en sus ratos libres se dedica pasar mojados al otro lado.

Incrustada desde hace años en el partido, Reyna Adriana Bernal Leal es la abanderada del distrito de Tampico, en tanto que Arianna Rubí Alvarez Lima por Matamoros.

Ellas y ellos son profesores. Seguramente ya pidieron licencia sin goce de sueldo para ir de candidatos. De lo contrario se las verán con el INE y con el joven Escobar y el contralor.

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