Maricela alcaldesa que sigue fuerte en el ánimo de los Bustamantenses

 Maricela alcaldesa que sigue fuerte en el ánimo de los Bustamantenses

Por Lic. Rosbel Bazán López

–Conforme avanzan los días y se aproxima la elección municipal en Bustamante, el debate público comienza a intensificarse. Las voces inconformes han iniciado una ofensiva política contra la doctora Maricela Rodríguez González, señalando que su permanencia al frente del gobierno municipal ha sido prolongada.

Y sí, es cierto: son varios años en el ejercicio del poder.

Pero también es cierto que su trayectoria tiene un mérito que trasciende la simple estadística del tiempo.

Maricela Rodríguez González, derribó un muro histórico que parecía infranqueable.

Desde que Paulin Coronado, asumió la alcaldía en 1812, y durante más de dos siglos, el poder municipal estuvo en manos de varones.

Romper esa inercia no fue producto del azar, sino de carácter, trabajo político y liderazgo construido paso a paso en una tierra semidesértica donde los cacicazgos dejaron huella profunda.

Por esas mismas calles transitaron figuras como Ricardo Barrón Pérez, hombre que inspiraba temor; también gobernó don Carlos Terejo Nava; y como poder tras el trono destacó Román Barrón Torres, considerado durante años el hombre fuerte que influía en la designación de alcaldes y controlaba liderazgos sectoriales.

Sin embargo, ni siquiera esa estructura tradicional pudo frenar el liderazgo que Maricela había comenzado a forjar desde muy joven, cuando aún contaba con escasa formación académica.

Hoy es una mujer preparada, docta en ciencias políticas, pero nunca se le podrá endilgar el calificativo de cacique.

No ejerce influencia abusiva ni dominio autoritario; su liderazgo ha sido natural, basado en gestión, visión estratégica y comunicación efectiva.

Ha sabido combinar firmeza con sensibilidad social, orientando a la comunidad hacia metas concretas.

Si continúa en el poder público es porque, hasta ahora, su liderazgo no se ha desgastado como ocurrió con figuras del pasado.

En política, el desgaste es inevitable cuando se pierde conexión con la gente, y en este caso esa conexión —para bien o para mal de sus adversarios— sigue vigente.

Desde luego, tarde o temprano surgirá otro liderazgo capaz de “hacer comal y metate” con el pueblo, como dicta la sabiduría popular.

Pero los jóvenes que hoy se asumen como relevo político aún tienen camino por recorrer.

La política es compleja, exige formación, trabajo territorial, estructura y temple.

No se construye únicamente lanzando diatribas en redes sociales, donde escribir no cuesta y los filtros escasean.

La libertad de expresión es un derecho invaluable, pero también implica responsabilidad.

Desprestigiar desde lo digital puede generar ruido, pero no necesariamente liderazgo. La pregunta obligada es: ¿a quién buscan beneficiar esas campañas? ¿A actores externos que ni siquiera radican en el municipio?

La sociedad sensata e informada se cuestiona dónde están los jóvenes dispuestos a construir proyectos sólidos, a formar cuadros, a preparar el relevo generacional por la vía democrática.

Las modas pasajeras y las distracciones no sustituyen la formación política ni el trabajo comunitario.

La democracia ofrece el camino: organizarse, prepararse y competir. Si el objetivo es sustituir a la actual alcaldesa, deberá hacerse con propuestas, estructura y liderazgo real, no solo con estridencia digital.

Mientras tanto, el escenario político de Bustamante sigue definiéndose entre historia, experiencia y la expectativa de una nueva generación que aún está en proceso de madurar.

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