Gladis Miquihuana no es de tu propiedad
La alcaldesa de Miquihuana se ha olvidado que llegó al poder por el voto ciudadano y ha terminado creyendo que el Ayuntamiento es una extensión de su propiedad privada. Confunde el gobierno municipal con un rancho propio, donde la voluntad de una sola persona se impone por encima de las leyes, de los reglamentos y hasta de los órganos colegiados (cabildo) que existen precisamente para evitar los excesos del poder.
No olvide alcaldesa Gladis Vargas Rangel que la soberanía reside en el pueblo. Así lo establece la Constitución. Y en los municipios, el Cabildo representa ese equilibrio indispensable entre gobierno y representación ciudadana. No es un adorno institucional ni una oficina de aplausos. Es el espacio donde deben discutirse, analizarse y debatirse los asuntos públicos que afectan a todos.
Sin embargo, en Miquihuana la ley es pisoteada y lo aplauden los regidores y síndico porque no conocen los alcances de la ley y, a cambio de conculcar la carta de Querétaro, reciben unas cuantas migajas de lo mucho que se eroga en cosas superficiales.
Es triste decir que Regidores y Síndico parecen haber sido contratados únicamente para asistir a eventos oficiales, posar para la fotografía y levantar la mano cuando se les ordena. La defensa de los intereses de sus representados queda relegada al último lugar, si es que alguna vez aparece en la agenda.
La pluralidad política existe por una razón: garantizar que todas las voces sean escuchadas, incluyendo las minorías. La democracia no consiste en que una mayoría aplaste cualquier opinión distinta; consiste en que las decisiones públicas se construyan escuchando todas las posturas.
Cuando una administración ignora, minimiza o intenta silenciar a quienes piensan diferente, lo que está demostrando es una profunda intolerancia al escrutinio.
Peor aun cuando ciertos nombramientos que deberían contar con el respaldo y la discusión del Cabildo terminan siendo decisiones unilaterales. Se elige a personas dóciles, obedientes y manipulables.
Funcionarios que no cuestionen, que no investiguen, que no denuncien anomalías y que entiendan que su principal función es obedecer a la jefaza.
El resultado es conocido: gobiernos rodeados de incondicionales, amigos, familiares y recomendados. Personas que muchas veces permanecen durante años viviendo del presupuesto público y construyendo redes de protección mutua donde nadie se atreve a señalar errores porque todos terminan debiéndose favores.
La experiencia, el profesionalismo y la capacidad suelen convertirse en obstáculos incómodos para quienes ejercen el poder con visión patrimonialista. Es más fácil rodearse de leales que de preparados. Más cómodo escuchar halagos que críticas. Más sencillo imponer que convencer.
Por eso resulta preocupante cuando un Cabildo renuncia a su función fiscalizadora y se convierte en una simple oficialía de partes de la munícipe.
Porque entonces desaparecen los contrapesos y nace el autoritarismo municipal.
Los municipios no son feudos. No son haciendas. No son negocios familiares. Son instituciones públicas sujetas a la ley.
Y cuando quienes gobiernan olvidan esa diferencia, los primeros perjudicados siempre terminan siendo los ciudadanos. Porque donde no existe debate, tampoco existe transparencia. Y donde no existen contrapesos, el poder deja de servir al pueblo para servirse de él.
COMO PINTA LA SUCESIÓN EN MIQUIHANA
—Y entrando de lleno a la sucesión en el año 2027, fecha que es el fin del segundo trienio de Gladis Magalis Vargas Rangel, al parecer los inquilinos de palacio municipal están muy nerviosos porque, a quien escojan para que sea el ungido por el PAN, seguramente como siempre sucede, el nuevo jefazo,,, le rinde pleitesía al mecenas que les regaló la estafeta para convertirse en candidatos y luego en alcalde, pero al poco tiempo, cuando ven que los que se fueron quieren saquear las arcas municipales, entonces si para las orejas y los manda a freír espárragos, les quita las llaves de la tesorerías, por ello que están con muchas dudas tanto Gladis como Roque, porque siempre se ha visto que el nuevo inquilino pronto se acostumbra a tener todo el poder y aquí es idóneo redactar unas anécdotas para ilustrar el caso.- Luis Echevarría Álvarez, hasta le peleaba las naranjas a Irma Serrano (a) la Tigresa que era la amante del presidente Gustavo Díaz Ordaz y una vez que Echevarría llegó a la presidencia de la Republica envió a Díaz Ordaz fuera del País y en lo cortito, en Bustamante Jacinto Vázquez Reyna le cede el poder a Julio Torres Torres, porque era el menos letrado y, por lo tanto le sería fiel, y así lo decía el propio Julio a los pocos meses de llevar en sus manos las riendas del municipio Julio desconoció totalmente al Profesor Jacinto, esto podría sin duda sucederá en Miquihuana, aun y cuando en el caso que la familia aun feliz piense en heredar el “Rancho” a Jesús Uriel Lumbreras Becerra, porque el joven al parecer da visos de lealtad al grupo, ya que fue parte del cabildo de Baltasar Vargas Rangel y ahora zurea como palomita de la mano de Gladis, podrían estar equivocados,,, no se han visto excepciones en ninguna herencia del poder, solamente se refleja un acto de lealtad en Palmillas porque Jorge y Jaime son parte de una estrategia política y, no los mueve la ambición, en fin la herencia del Rancho si está muy complicado para Gladis y Roque Sánchez Carrizal a quienes afecta de manera significativo la nueva reforma contra el nepotismo electoral y como Roque y Gladis no están casados ni se les ocurra argumentar que no los une ningún lazo de afinidad porque el IETAM hace jurar bajo protesta de decir verdad que no son concubinos.