Miquihuana: todos quieren hueso, pero nadie quiere partido

 Miquihuana: todos quieren hueso, pero nadie quiere partido

En política, como en el béisbol, los juegos no terminan hasta que cae el último out. Pero en Miquihuana, por lo pronto, el partido apenas va a comenzar y ya hay equipos que ni siquiera tienen dugout.

Resulta que la dirigencia estatal del PRI invitó a la señora América Soto Herrera para que asumiera la presidencia del comité municipal del tricolor.

El ofrecimiento no fue gratuito. Después de todo, cuando fue candidata a la alcaldía obtuvo una votación nada despreciable y el partido buscaba aprovechar ese capital político.

Sin embargo, cuentan los enterados que la respuesta fue peculiar: si ella no podía hacerse cargo, que el puesto fuera para su esposo, José Luis Rodríguez Aranda.

La propuesta, por decir lo menos, dejó la impresión de que la dirigencia partidista también podía heredarse en familia.

Al final, todo indica que ni ella ni su esposo vestirán nuevamente la camiseta del PRI. ¿La razón? En los corrillos políticos aseguran que la actual alcaldesa, Gladis Magalis Vargas Rangel, los tiene bastante bien atendidos, de modo que cambiar de bando no parece estar entre sus prioridades.

Y es que, para algunos políticos, sigue vigente aquella célebre frase del veracruzano César Garizurieta, “El Tlacuache”: “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. Una máxima nacida en los tiempos de Miguel Alemán Valdés que, pese a los años, parece resistirse a pasar de moda.

América Soto conoce bien los pasillos del servicio público. Ha encontrado espacios tanto en administraciones priistas como panistas, demostrando que, cuando se trata de sobrevivir políticamente, los colores suelen desteñirse con sorprendente facilidad.

Del lado de Morena tampoco falta quien levante la mano. Suenan el ingeniero Jorge Luis Amaya Ruiz, propietario del Hotel José María, así como Héctor Antonio López Becerra, actual gerente de la COMAPA, quienes buscan convertirse en los abanderados del partido guinda para la próxima contienda.

Lo curioso es que mientras abundan los aspirantes, escasean las estructuras. El PRI podría quedarse sin dirigencia municipal, pero tampoco Morena, el PT, el Partido Verde o el PAN pueden presumir de tener una sede donde recibir correspondencia, atender militantes o convocar a una reunión política. Hay más candidatos que oficinas.

Como dicen los viejos rancheros, la caballada anda flaca. No se observan operadores capaces de mover multitudes ni liderazgos que prendan la mecha del entusiasmo ciudadano.

Más bien, da la impresión de que muchos esperan a que llegue la candidatura… para entonces empezar a hacer política.

Claro, aún falta trecho para el 2027 y en política las lealtades duran lo que tarda en aparecer una mejor oferta. De aquí a la elección pueden cambiar las alianzas, los discursos, las camisetas y hasta las convicciones.

Lo único que parece mantenerse firme es la eterna búsqueda del presupuesto, porque para algunos, más que una frase célebre, sigue siendo una forma de vida.

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