Miquihuana: la sucesión que amenaza con romper el cacicazgo

 Miquihuana: la sucesión que amenaza con romper el cacicazgo

La política de Miquihuana ha demostrado, una y otra vez, que el poder suele cambiar de manos, pero no siempre de grupo. Durante el sexenio del entonces gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, el PAN logró desplazar prácticamente al PRI del escenario político municipal. En aquellos años, varios exalcaldes terminaron incorporándose al partido albiazul en un contexto marcado por presiones políticas y el temor a enfrentar revisiones de sus cuentas públicas por presuntos actos de peculado.

—Miquihuana: la sucesión que amenaza con romper el cacicazgo

Hoy, la historia parece dar un nuevo giro.
La alcaldesa Gladis Vargas Rangel se ha convertido en la principal figura política del municipio y, junto con su pareja, Roque Sánchez Carrizal, ha consolidado un liderazgo que muchos consideran dominante. Incluso, dentro del ambiente político local, se comenta que la intención era mantener la continuidad del grupo impulsando a Roque como sucesor. Sin embargo, la reforma contra el nepotismo modificó el panorama y obligó a replantear la estrategia.

–Miquihuana: cuando los delfines dejan de obedecer

Ahora la tarea consiste en encontrar un perfil que garantice continuidad sin poner en riesgo los intereses del grupo gobernante. Pero esa misión no resulta sencilla.

La experiencia en Miquihuana y en otros municipios del Altiplano tamaulipeco demuestra que muchos candidatos llegan al poder prometiendo lealtad absoluta a quienes los impulsaron, pero una vez que se sientan en la silla presidencial descubren el enorme margen de maniobra que ofrece administrar un presupuesto superior a los 50 millones de pesos anuales provenientes de diversos fondos. El poder y los recursos suelen convertir al político más disciplinado en un gobernante independiente.

Los ejemplos abundan.
La propia Gladis Vargas llegó a la Presidencia Municipal respaldada por el entonces alcalde Matías Meléndez, quien apostó por su proyecto político. Sin embargo, una vez en funciones, la relación terminó fracturándose y el ex edil quedó fuera de las decisiones del gobierno municipal.

Como dice el viejo refrán, “para que la cuña apriete debe ser del mismo palo”.

BRENDA CARRIZAL, LA PIEDRA EN EL ZAPATO DE LA SUCESIÓN EN MIQUIHUANA

Y justamente de ese mismo círculo político surge un nombre que comienza a cobrar fuerza: Brenda Denisse Carrizal.

Quienes conocen la política local recuerdan que fue secretaria particular de Gladis Vargas, pero la relación laboral terminó cuando decidió separarse del cargo. Desde entonces, su presencia ha ido creciendo entre distintos sectores de la población.
Aficionada a los caballos e integrante de un grupo de cabalgantes que recorre constantemente las comunidades del municipio, Brenda ha construido una cercanía que empieza a traducirse en simpatías políticas.

En cada recorrido, aseguran quienes la acompañan, recibe muestras de respaldo que no pasan desapercibidas.

Mientras tanto, el PRI observa el escenario con interés. El partido que durante décadas gobernó Miquihuana busca recuperar espacios y una figura joven como Brenda podría convertirse en una opción competitiva si ambas partes logran construir un acuerdo político.

Además, no debe perderse de vista que buena parte del electorado de mayor edad conserva una identidad histórica con el tricolor, un factor que podría pesar en una elección cerrada.

Es cierto que el PRI enfrenta desafíos importantes a nivel nacional, pero también ha mostrado capacidad para conservar o recuperar posiciones en algunas entidades, lo que alimenta la expectativa de éxito político.

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