Beto Granados prepara su Segundo Informe: ¿resultados o una nueva lista de promesas?
Redacción
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El alcalde de Matamoros rendirá cuentas el 7 de septiembre; antes del acto oficial, la ciudad merece saber cuánto de lo anunciado durante el año se ha convertido realmente en obras, servicios y soluciones.
El anuncio coloca a la administración municipal frente a una prueba mucho más importante que el propio evento: demostrar con números qué hizo durante su segundo año de gobierno.
La administración presume una cartera de obra pública cercana a los 278 millones de pesos para 2026 y ha difundido proyectos de pavimentación, rehabilitación de espacios públicos y mejoramiento de infraestructura. Entre ellos destaca la recuperación de la Concha Acústica del Parque Olímpico, con una inversión aproximada de 11 millones de pesos.
Hay obras que sí pueden presumirse como resultados concretos. En febrero, por ejemplo, el Ayuntamiento informó la pavimentación de una calle en la colonia Abelardo de la Torre, después de tres décadas de espera, con una inversión superior a 3 millones de pesos.
Pero aquí comienza la parte incómoda del informe.
Una administración municipal no se evalúa por la cantidad de fotografías de arranque de obra, sino por las obras terminadas, el dinero efectivamente ejercido y los problemas que consiguió resolver.
El Ayuntamiento tiene publicados procedimientos de licitación y mantiene mecanismos de transparencia, pero para el ciudadano todavía no resulta tan sencillo obtener, en un solo lugar, la fotografía completa de cada proyecto: cuánto se contrató, quién ganó, cuánto se ha pagado, cuál es el avance físico y cuándo debe entregarse.
Ese será uno de los puntos que deberían formar parte del Segundo Informe si realmente se pretende hablar de rendición de cuentas.
También será importante conocer el desempeño de los servicios públicos. Matamoros continúa enfrentando problemas cotidianos de pavimentación, bacheo, alumbrado, drenaje, limpieza y mantenimiento urbano. Las jornadas y programas anunciados por el Ayuntamiento son positivos, pero la pregunta es si están reduciendo de manera permanente el rezago o simplemente atendiendo sectores conforme aparecen las emergencias.
Beto Granados tendrá la oportunidad de responderlo con cifras.
No bastará con decir cuántas calles fueron atendidas. Habrá que saber cuántas quedaron pendientes. No bastará con informar cuánto se presupuestó. Habrá que explicar cuánto se gastó. Y no bastará con enumerar programas. Habrá que demostrar qué indicadores mejoraron.
El Segundo Informe puede convertirse en un verdadero ejercicio de rendición de cuentas o en otro acto político lleno de cifras favorables.
La diferencia estará en si el Ayuntamiento presenta resultados verificables o solamente presume gestión.
La ciudadanía de Matamoros merece algo más que una presentación de cifras: merece saber qué se hizo, cuánto costó, quién lo hizo y qué cambió realmente en la ciudad.