Cyrus cumple 25 escandalosos años

Tras seis álbumes, cinco gi­ras y colaboracio­nes en películas y series, Cyrus se ha convertido en toda una estrella

0
59

NUEVA YORK.
El show del locutor de radio Zach San no había hecho más que em­pezar cuando Miley Cyrus pronunció la frase más im­portante del programa: “No pueden confundirme con nadie”. Y lo cierto es que la voz y la sonrisa de esta joven artista que cumple 25 años son inconfun­dibles. Tras seis álbumes, cinco gi­ras y colaboracio­nes en películas y series, Cyrus se ha convertido en toda una estrella.
Su primer gran papel como Hannah Monta­na en la serie homónima de Disney no le cayó del cielo. “Hice audiciones durante muchísimo tiempo. Al prin­cipio decían que era dema­siado bajita y demasiado joven”, contó Cyrus en 2006, cuando tenía 13 años, al pe­riódico USA Today

Sin embargo, lo consi­guió, y aquella chica de una pequeña ciudad cercana a Nashville, Tennessee, se convirtió capítulo tras capí­tulo en un ídolo adolescente.
Incluso en Hannah Mon­tana: La película se contó la historia de la joven que lleva una doble vida como can­tante. Antes de eso, ya había hecho un papel secundario en Big Fish, de Tim Burton.
Su padre, el cantante Billy Ray Cyrus, ya había adver­tido a su hija, cuyo nombre de nacimiento es Destiny Hope Cyrus, del lado oscuro del mundo del espectáculo, aunque fuera en vano. “Aho­ra ya está muy metida. Está en el agua y se hundirá o na­dará”, reflexionaba en aque­llos comienzos de su hija como actriz.
Pero Cyrus pa­rece haber al­canzado la otra orilla sin esfuer­zo y divirtiéndo­se: “Miley” es una variación de su apodo “Smiley”, que recibió porque de niña sonreía continuamente. Es posible que también ayuda­ra el hecho de que con sólo dos años ya cantara junto a su padre, según contó.
Sin embargo, el salto de ídolo adolescente a estrella adulta no es fácil. Por mucho tiempo parecía que la can­tante no tenía demasiado interés en demostrar su ma­durez. Con el video de Wrec­king Ball (2013) y el sonado twerking sobre el escenario de los premios MTV Video Music Awards junto a Robin Thicke fueron un escándalo. Pero el twerking y esa ima­gen de fiestera parecen ha­ber quedado atrás.

AGENCIA

Comentarios

comentarios