DE AQUÍ AL 17
Luis Armando González Isas
En Ciudad Victoria ya no se disimula: la conversación dejó de centrarse en los problemas y empezó a girar en torno a los tiempos.
“De aquí al 17”, se escucha cada vez con más frecuencia. No en tribunas ni en comunicados oficiales, sino en espacios más reveladores: la sobremesa, el café, la charla relajada donde suelen decirse las verdades que aún no se anuncian.
Ayer mismo, en un café del norte de la ciudad, entre conversaciones aparentemente casuales, se alcanzaba a escuchar a un grupo de operadores políticos particularmente animado. Hablaban sin reservas, con ese entusiasmo que delata anticipación. La frase era clara: “de aquí al 17”, en abierta alusión a un personaje recientemente elevado de nivel en el escenario político estatal. No era análisis, era euforia. Su grupo lo celebraba. No era prudencia, era prisa.
Y mientras algunos ya corren en esa carrera, algunas ciudades en Tamaulipas enfrentan otra mucho más urgente.
La pausa operativa de la Cruz Roja Mexicana dejó al descubierto una realidad incómoda: el sistema de emergencias no estaba preparado para sostenerse sin ella. El Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM) tuvo que absorber lo que antes era compartido, disparando su atención más de un 500 por ciento en cuestión de días.
No aumentaron las emergencias. Se redujo la capacidad de respuesta.
Ese es el dato que debería estar en el centro de la discusión. Pero no lo está.
Porque hoy, mientras una persona espera una ambulancia, hay quienes ya están midiendo tiempos políticos. Mientras un hospital lidia con personal agotado pasantes y residentes denunciando acoso laboral y jornadas excesivas, otros afinan estrategias rumbo a lo que viene.
La iniciativa para humanizar el sistema de salud es necesaria, sí, pero también evidencia una deuda acumulada: durante años se normalizó el desgaste, el abuso y la indiferencia.
Y en medio de todo esto, la recomposición del gobierno sigue su curso. Cambios, salidas, ajustes. Todo dentro de la narrativa de continuidad bajo la administración de Américo Villarreal Anaya. Un discurso que llama a ver hacia adelante.
Esperemos y esos cambios permitan avanzar y lograr lo que el Gobernador Villarreal Guerra desea para los Tamaulipecos.
Y regresando al tema de la capital, si algo deja claro este momento en Victoria, es que existen dos ritmos completamente distintos: el de la política, que ya va adelantada; y el de la ciudadanía, que sigue esperando en especial a lo que es la atención y respuesta rápida de unidades de socorro.
Quizá por eso valdría la pena hacer una pausa pero no operativa, como la de la Cruz Roja sino reflexiva. Que quienes aspiran a gobernar entiendan primero el terreno que pisan: sus colonias, sus tiempos de respuesta, sus crisis reales.
Porque una ciudad no se construye desde el entusiasmo de una sobremesa.
Se construye atendiendo lo urgente.
Y hoy, en Victoria, lo urgente no es el 17.
Por hoy es todo y nos leemos en la próxima si el primerísimo lo permite.