Debe haber castigos más severos para quienes pinten graffiti

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Después de los hechos de pandillerismo que afectaron el paseo “arroyo loco” se piden que existan castigos más severos para quienes pinten graffiti en propiedad pública y privada en Tula y  la solución común que sugieren los lectores de EL DECIDOR que opinaron sobre el fenómeno ancestral través de redes sociales, quienes además propusieron incluir socialmente a los jóvenes que realizan las pintas para que dejen de dañar el patrimonio ajeno.

Y es que los usuarios coinciden en que, por tratarse de una falta administrativa y no un delito, las autoridades municipales no persiguen a los graffiteros, no se toman medidas, a pesar de estar plenamente ubicados, pero en  realidad, no hace nada la autoridad, ya se cansaron de rayar el arroyo loco, el parque san Antonio, ya solo les falta vandalizar la parroquia y el kiosco.

Con los hechos de hace unos meses el  gobierno municipal de Tula aseguro que endurecería las penas para los grafiteros, para que pasara de ser una falta administrativa que se castiga con una multa o 36 horas de arresto, a ser un delito que sancione el Ministerio Público, pero, todo quedo en una amenaza pues el graffiti es un fenómeno multicausal que no se puede combatir solamente con penas más severas.

No obstante, los usuarios de redes sociales también señalaron que una manera de combatir las pintas en los muros, es la de incluir socialmente a jóvenes que viven marginados, pues señalan que son quienes más fácilmente recurren al graffiti.

“En los barrios marginados de nuestra ciudad, decenas de jóvenes se encuentran excluidos, desprovistos de ideales y fines que los identifiquen. Se encuentran en un ‘limbo’ jurídico y sociológico. Es este contexto, el graffiti me parece una respuesta a esa exclusión. Representa un hambre de identidad y un reclamo a una sociedad que los arroja a las calles. ¿Quieren terminar con el graffiti? Terminen con la segregación y la marginación de la juventud”, por lo que los jóvenes grafiteros les hacen falta oportunidades para trabajar y hacer algo provechoso con su tiempo, que no sea dañar la propiedad ajena.

Una solución que plantean a las autoridades es la de lanzar convocatorias a concursos de graffiti, para que quienes tienen talento y ganas de hacer dibujos con aerosol, tengan el espacio para hacerlo sin que se hagan acreedores a una sanción por ello.

“El gobierno y autoridades deben de darle espacios a estas personas hacer concursos y que la juventud vea que la toman en cuenta, es su arte y su expresión social, su inconformidad… Y a los rebeldes q de plano estén molestando, sancionarlos con pintar lo dañado. Todo tiene una solución”, pero que no esto no se quede en promesas, amenazas y que continúe este fenómeno afectando al patrimonio histórico de Tula.

 

 

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