Desafuero: espada de doble filo

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Arnoldo Huerta Rincón

“El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan” Pablo Neruda

Desde estudiante me llamó la atención el tema de las responsabilidades de los servidores públicos, al grado que mi tesis de licenciatura se titula “La responsabilidad política y penal de los servidores públicos del estado de Nuevo León” y mi tesina de máster “Responsabilidad política y control parlamentario extraordinario en España”; como parte de lo anterior, tuve oportunidad de revisar la figura del fuero constitucional,  cuando se desconoce el tema la primera corazonada que brinca en nosotros es decirnos: ¿de qué sirve el fuero?, no debería de existir.

Sin embargo, esta figura de “inmunidad” tiene su razón de ser y no fue inventada por el sistema mexicano, tiene antecedentes históricos, principalmente en España, siendo la razón de su existencia la de proteger la gobernabilidad para evitar que enemigos de algún Gobierno se desestabilicen al presionarlos con investigaciones criminales infundadas, es decir, para que la justicia no sea una herramienta meramente política; por otro lado, para desaforar, las propias Constituciones, dependiendo el país, tienen sus mecanismos, en México el juicio político (responsabilidad política) y la declaración de procedencia (responsabilidad penal).

Viene al tema lo anterior, toda vez que el jueves pasado, el Pleno de la Cámara de Diputados aprobó una reforma en los artículos 17, 61, 74, 108, 110, 111, 112 y 144 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para eliminar el fuero constitucional. Dicha reforma será válida una vez que la ratifique el Senado y sea aprobada por al menos 17 de las legislaturas locales.

Con esta reforma, se busca eliminar la inmunidad a los servidores públicos de primer nivel,  tanto federales como estatales, es decir, desde el Presidente de la Nación, Senadores o Ministros de la SCJN, hasta algún alcalde municipal, síndicos o diputados locales (artículo 110 constitucional); asimismo, no significa que tendrían el mismo trato que los gobernados en su totalidad, aclaremos, pues cuando los servidores públicos sean procesados, gozarán de libertad hasta el momento que quede firme su sentencia condenatoria, es decir, no se les puede aplicar la medida cautelar de prisión preventiva, ni la suspensión del empleo.

Ahora bien, si bien es cierto es una realidad que muchos mexicanos anhelaba esto, también lo es que puede tener consecuencias; este cambio jurídico, que claro es populista, requiere de análisis y puede resultar más peligroso de lo que parece. Empezando por lo siguiente, ¿contamos con una Procuraduría General de la República independiente?

Debemos remontarnos al 2014, cuando se realizó la reforma constitucional política-electoral y se agregó en ese paquete la reforma de la Procuraduría General de la República para transformarla en una Fiscalía Investigadora “independiente”, una reforma que a la fecha no se ha materializado, al grado que ni si quiera se ha modificado la Ley Orgánica de la PGR por la nueva Ley que regule la Fiscalía Nacional. Basta regresarnos a hace menos de un año, con el famoso escándalo del #FiscalCarnal. Y esto se debe a que la reforma esta materia (que repito, aún no se implementa), supone el nombramiento de un Fiscal General de la República por el término de 9 años, en teoría independiente, pero designado por el Senado (órgano político integrado por representantes de partidos políticos), y a la fecha no se ha nombrado ese aclamado Fiscal General de la República, en estos momentos la PGR carece de titular. El panorama podría ser difícil: imagínense que el Fiscal fuera nombrado por la mayoría política en el Senado actual y que el próximo Presidente de la Nación y/o la integración del Poder Legislativo Federal sean de partidos distintos.

Lo anterior, aunado a esta reforma constitucional que elimina el fuero, auspicia posibles situaciones alarmantes para el país en el futuro, tomando en cuenta que este verano se elige al nuevo Presidente de la República. Definitivamente es una reforma democrática, en la cual simpatiza la mayoría de la población, pero no todo lo que brilla es oro; sin una Fiscalía General de la República realmente autónoma e independiente (órgano que investiga los delitos) la eliminación del fuero podría abrir la puerta para un sinfín de persecuciones políticas,  ataques aparentemente jurídicos a funcionarios de primer nivel, para dañar la imagen de ellos o usar la persecución de los delitos a favor de unos, causando una desestabilidad en el poder público nunca antes vista;  esperemos que no suceda eso y que realmente sea una reforma basada en la buena voluntad, pues puede ser una espada de doble filo

FUERA DE LUGAR… Los ánimos electorales están más candentes que nunca, es una pena que la calidad demostrada por los candidatos presidenciales no sea la esperada, mayormente son críticas y ataques entre ellos, México merece más que esto.

RECOMENDACIÓN SEMANAL: Película “You were never really here”, ganadora de premios en el Festival de Cannes 20017 Sin fuero no hay paraíso, con una actuación magistral de Joaquin Phoenix.

Twitter: @arnhuerta

Correo: serydeberser@gmail.com

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