Cd.Victoria // Tamaulipas

Derivado de la terrible inseguridad que se padece en el campo del estado, el diputado local priista Titino Arón Sáenz Cobos, propone el regreso de la policía rural.

Alguna vez estuvo a cargo de esa policía en los tiempos de gloria de los priistas, pero hoy el panorama es distinto.

Sería bueno saber cuáles fueron sus logros cuando dirigió la policía rural, si en verdad acabó con la inseguridad en el campo o de qué sirvió su servicio al frente.

Talvez por ahora, solo busca protagonismo, pues cuando el gobernador Hernández Flores decidió cerrar a esa policía, no fue capaz de decir su inconformidad, ni chistó, ni habló nada……siempre ha sido puro pico.

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Al interior de esa fenomenal tribu, violenta a más no poder, irracional e intolerante que se llama MORENA, se empiezan a dar intentos de insubordinación.

Se dice que muchos legisladores morenos, ya están hasta la coronilla por el incumplimiento de las promesas de su amo AMLO.

Dicen que ya no aguantan las presiones populares de quienes votaron por ellos, inducidos por el gran falso mesías, y ahora quieren que les cumpla con la dotación de recursos.

En reciente reunión en la CDMX entre legisladores morenos y AMLO, la soberbia e intolerancia del presidente se hizo notar, los regañó como si fueran sus crías.

AMLO sigue desvariando, ha abierto muchos frentes…..a lo sonso, que diga, a los ganso.

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La autonomía de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos falleció la semana pasada en el Senado.

Al designar, de una manera por demás desaseada, burda, muy al estilo de Manuel Barttlet, ese al que se le cae el sistema.

Para alcanzar la mayoría calificada en la votación, de pronto, se esfumaron dos votos de los senadores presentes….a dónde se fueron?…..quién se los robó?…..por qué no se repitió la votación?.

Es el estilo sucio de morena.

Con el esfuerzo de muchos años, la CNDH fue autónoma, pero ahora Morena y AMLO, la regresan a ser una oficina más del gobierno federal.

La cuarta transformación sigue en reversa, rumbo al México que ya habíamos superado, aunque le duela y no lo reconozca el viejito chiflado y caprichoso.

Descanse en paz la CNDH.