En Cd. Mier, las mujeres entraban al cine con bolsas de café

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Reportaje por: Lic. Rosbel Bazán López

Gráficas proporcionadas por el alcalde de Cd. Mier, Tam., Lic. Roberto Gustavo González Hinojosa

Es importante destacar que ciudad Mier en el siglo XX especialmente en los años 60 s, se tejieron innumerables  historias de amor, como en cualquier otra época, empero, es dable recordarlo porque es prácticamente en esas fechas cuando se manifiesta en todo su esplendor el despegue de la tecnología de punta. El hombre llega por primera vez a la luna y muchos más eventos que son  dignos  de mencionar,  sin embargo, mientras en el país más poderoso del mundo (EUA) iniciaban la conquista del  espacio, es decir, llegaron al único satélite natural de la tierra que es la Luna, en ciudad Mier, parecería que el tiempo se detenía y, ahora lo celebramos, porque en aquellos años se vivía a plenitud una vida cargada de romanticismo y sin más aspiraciones que trabajar, instruirse en las aulas  y ser felices con la  familia.

Los mierenses con una forma de pensar, sentir y actuar un tanto cuanto distinta a la que profesaban sus vecinos de Nueva Ciudad Guerrero, Miguel Alemán Camargo etc. Toda vez que sus creencias, el arte y la comida, son algunas expresiones de la cultura que se coronó con la designación de <Pueblo Mágico> dignidad   que lo  hace muy distinto a  los conglomerados humanos de la Frontera Chica.

Aquellos años de intensa felicidad y paz social, aun la visualizan con añoranza los ahora viejos, que solían dormir con las puertas abiertas de sus casas  o hacerle culto a Morfeo  en el porche y, todo amanecía intacto,  porque había un respeto irrestricto de las cosas ajenas.

La gente en  los espacios públicos  y en la calle  irradiaban cordialidad,  se reflejaba  la convivencia cotidiana, sin duda,  se heredaron esas  tradiciones y enseñanzas a las generaciones subsiguientes, aunque  la transculturación que se está recibiendo de un mundo globalizado e inmerso en la Internet y su gran gama de derivados,  acaba con ese concierto de beldades propias del siglo XX  y que era el blasón protector de los  mierenses de perniciosas  influencias.

La historia de Ciudad Mier y su gente, es rica  en valores, es significativa su  cultura, el arte, las creencias, sus tradiciones, la moral las  costumbres y todos su hábitos  cualidades que  conocen propios y extraños, quienes  hacen recuento de la grandeza de los  tres principales  barrios que son la columna vertebral de ciudad Mier, a decir, la Chalupa, la Planeta y el Parián, además la difunden  con orgullo los maestro, y otros profesionistas, así como  el tendero, el carpintero, el albañil y ellos a donde se dirijan van contando la historia de este pueblo mágico  porque es abundante en acontecimientos acaecidos en el pasado y, con un futuro muy esperanzador y es que los mierenses son un pueblo esperanzador .

Este preámbulo que desde hace mucho  tiempo tenía ganas de pergeñar, lo aprovecho para señalar que en esta ocasión abordaré un sucedido que solo conocen los viejos y algunos jóvenes que han escuchado a sus padres o abuelos,  acerca de que las mujeres tenían acceso al cine Terraza América, propiedad de Luis Romeo Ramos Ramos, el popular “Lucho”  con bolsas vacías de café K cero, la Silla o B y B. productos elaborados por Tostadores Monterrey S.A.

En los años sesentas se estilaba en el cine a comento que las mujeres en  los miércoles adquirieran  el “boleto”  con 4 bolsas (vacías) de un cuarto, dos de medio, o una de kilogramo de café K cero, la Silla o B y B,  mientras los varones si pagaban el importe del “ticket”.

En la plaza “Hidalgo” los chiquillos se apostaban en las inmediaciones del cine para vender las bolsas de café a las damas en su mayoría se hacían acompañar del novio, aunque también las mujeres casadas  pagaban su asiento en la taquilla con las bolsas en descripción.

En los años, a que  aludimos, ya se sentía  el despegue  de la mercadotecnia,  la cual  con la oferta que hacía a las damas  de poder asistir  al  cine con los envoltorios del café, mantenía cautivas a las  amas de casa  que aunque ya existía el café soluble, preferían el tostado y molido que se procesaba en la ciudad de Monterrey Nuevo León,  porque se les ofrecía un regalo que en ciudad Mier, era ingresar los miércoles al cine “Terraza América”.

Hasta los menos letrados ahora saben que la  mercadotecnia cuenta con una técnica fundamental para el desarrollo y crecimiento de la industria, aprovechando  la creación de sus productos hasta la distribución con lo que todos ganan, unos los menos, con el envoltorio del café ingresaban al cine y las empresas entre más venta de dicho producto atesoraban mas riquezas.

En fin, tanto los empresarios como los cinéfilos en el caso que se cita disfrutaban.

Todos los miércoles al atardecer por el “alto parlante”  del cine América  se escuchaba la inolvidable canción de los hermanos Carreón  >LAS CEREZAS>– con la que se invitaba a la función, les transcribo un poco de la letra.

 

Que las cerezas están maduras esto lo sé
que tú eres joven y muy bonita también lo sé.

Tal vez el sol sobre tus labios secos hará
y tu boquita día tras día madurará.

Para abril o para mayo veere
que me ofrezcas la primera prueba de amor.

Para abril o para mayo teendras
un poquito de coraje y me besarás.

!HEEEE!
……..
!HEEEEEA!
………

Para abril o para mayo veere—(…)

Y aproximadamente a las 8 de la noche los cinéfilos acudían a comprar su butaca para admirar las películas que en aquellos tiempos conquistaban las salas en todo el mundo , como las  que protagonizaba Charles Bronson, John Wayne,  Sammy Davids  Jr,  Jerry Lewis, entre  muchos otros que gozaban de fama en la meca del séptimo arte, la referencia es a los estudios de Hollywood,  aunque por ser Mier,  un pueblo chico, tal vez por esa condición lo desdeñaban  las grandes  distribuidoras de películas y por ello  en ocasiones  llegaba un poco dañadas las películas, pero ahí estaba  Sabino el “cacaro” de la terraza América para solucionar cualquiera desperfecto de la proyección.

Como el cine pueblerino dejó de ser buen negocio, toda vez  que la invasión tecnológica  como las videocaseteras y la empresas televisivas  irrumpieron éste mercado, en ciudad Mier, el cine Terraza América,  cerró sus puertas, pero sin lugar a dudas, en los años sesentas y setentas y dos decenios posteriores,  fue un gran concentrador de las familias mierenses.

Hoy los lugareños  recuerdan  aquellas butacas abatibles y las bancas de rejas y respaldos de madera, ubicadas próximas al estrado, las cuales eran  un tanto cuanto incomodas, pero las películas hollywoodenses que ahí se exhibían valía la pena estar apoltronados en ellas,  por varias horas con excepción del intermedio, en el cual  se aprovechaba para acudir al baño y a también  a la casilla a comprar las típicas palomitas y el refresco.

También recuerdan los mierenses de aquellos ayeres que en los entreactos, se exhibían comerciales de los productos más reconocidos de aquellos ayeres  como <pasta de dientes,  cervezas, cigarrillos y los automóviles del último modelo>.

Cuando cerró sus puertas el cine propiedad de  don Lucho, algunos vecinos  y gente que paseaba por la acera,  cuentan que por las noches se escuchan ruidos extraños y gritos provenientes del interior del cinema. Pero eso es parte de la leyenda urbana que no tiene manera de confirmarse, tal vez  dicho fenómeno  pudo ser efecto de la *reverberación, es decir que los sonidos y ruidos quedan atrapados entre las  paredes, una vez que la fuente original ha dejado de emitirlos y es que por decir el “vozarrón” del primer actor  Charles Bronson,  en  los años que se comentan, se escuchaba hasta la plaza Hidalgo, cuando exhibían sus películas

 

La *reverberación es un fenómeno sonoro producido por la reflexión, que consiste en una ligera permanencia del sonido una vez que la fuente original ha dejado de emitirlo.

 

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