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Enriqueta Martí fue una cruel mujer que al final del siglo XIX aterrorizó a todo España con sus actos

La vampira de Barcelona fue una asesina desalmada que violó y torturó a pequeños inocentes. Conoce su historia.

Por Redacción

Los vampiros son criaturas mitológicas que se alimentan de la esencia vital de otros seres, principalmente extrayendo su sangre, a fin de mantearse vivos. Sin embargo, algunos parecen tomárselo en serio y se han congregando en comunidades de vampiros de carne y hueso. En todo caso, ya sea como figuras, personajes o íconos del género de terror, estos seres chupasangre han poblado el imaginario colectivo a lo largo del tiempo, por medio de leyendas, historias, novelas, cuentos y películas, algunas bastante raras.
Por otro lado, algunas personas han entrado a la historia universal de la infamia al ganarse un puesto de forma bastante reprochable. Se trata de Enriqueta Martí Ripolles, mejor conocida como “La Vampira de Barcelona” o “La Vampira del Raval”, quien se destacó por secuestrar, asesinar y abusar sexualmente de cientos de infantes a finales del siglo XIX.

Ella comenzó desde muy temprana edad en el mundo de la prostitución, en distintos burdeles de su ciudad natal. En 1895 se casó con el pintor Juan Pujalo, pero el matrimonio no duró mucho, ya que, según su esposo, Martí nunca dejó su gran oficio y llevó una doble vida. Durante el día mendigaba en las calles y casas de caridad, mientras que en la noche se ponía pelucas, joyas, vestuario lujoso y se reunía en sitios donde frecuentaba gente de clase alta. Sabía mezclarse entre las personas adineradas, quienes le sirvieron como clientes e influencias.
Era bastante ágil al momento de secuestrar niños, los tomaba de la mano, los manipulaba mientras los llevaba con ella, los hacía pasar por sus hijos, les cambiaba el nombre, la vestimenta y la apariencia. En 1909 fue detenida en su piso, en la calle Minerva de Barcelona, acusada de ser la responsable de un prostíbulo que explotaba sexualmente a niños de entre tres y 14 años de edad, pero gracias a sus clientes, quienes frecuentaban el nefasto recinto y pusieron la burocracia y la ley en su favor, el caso nunca llegó a tribunales y el proceso fue olvidado por completo.
Una de sus grandes fascinaciones era utilizar botellas llenas de sangre para practicar oscurantismo, pues también ejercía como curandera.

Para ello solía sacar provecho de sus pequeñas e indefensas víctimas. A unos los obligaba a prostituirse y a otros los torturaba y asesinaba. De los cadáveres extraía casi todo: grasa, sangre, cabellos, huesos y entrañas, ya que normalmente los transformaba en polvo. Por esta razón no tenía problemas para deshacerse de las evidencias. Ofrecía ungüentos, pomadas, filtros, cataplasmas y pociones para curar todo tipo de enfermedad que no tenía cura en la medicina tradicional y desde luego ofreciendo la cura a la temida tuberculosis de aquella época, gente de alta clase solía pagarle mucho dinero por ello.
Se podría decir que su único error fue haber secuestrado a la famosa niña Teresita Guitart, proveniente de una familia adinerada e importante de Barcelona. Esto marcaría el final de sus fechorías. Gracias al testimonio de una vecina, se supo el paradero de Teresita. El 27 de febrero, con la excusa de una denuncia por tenencia de gallinas, la policía revisó la vivienda. La niña fue devuelta a su familia luego de dar declaraciones y junto a ella otra niña, quien fue testigo de varias atrocidades cometidas por Martí.
A pesar de ser internada en la prisión Reina Amalia, no fue llevada a juicio. Intentó suicidarse cortándose las venas, pero debido a la indignación popular, sus compañeras de cárcel la lincharon. Murió en horas de la madrugada el 12 de mayo de 1913 tras recibir una brutal paliza.
En su casa se encontraron pruebas irrefutables. Martí era la famosa Vampira de Barcelona. Sin embargo, quedaron misterios y secretos sin resolver acerca de sus crímenes y de la gente que le protegía para que pudiera actuar libremente sin levantar ninguna sospecha. Se desconoce la cifra exacta de niños que fueron secuestrados y asesinados por Martí. Ni siquiera ella pudo hacer un cálculo estimado después de sobrepasar los 200.

Colocado por editor2

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