Los mosquitos son esos molestos compañeros del calor y el agua estancada. Son tenaces, cansinos y, a veces, peligrosos. ¿Es que no se puede hacer nada contra ellos?Es difícil combatirlos, de eso no hay duda, pero sí que podemos aprovechar algunas cuestiones contra ellos.

Para ello, lo primero que necesitamos es saber “cómo cazan” estos insectos. Lo segundo es conocer qué sabemos, a nivel científico, sobre sus repelentes. Por último, debemos trazar un plan de acción contra estos desagradables vecinos. Vamos allá.

Cómo cazan los mosquitos y otros secretos de su biología

Los seres humanos producimos al menos tres compuestos químicos que atraen a los mosquitos: el ácido láctico y el octenol, que segregamos por la piel, y el dióxido de carbono que exhalamos al respirar. Estas tres sustancias son fundamentales para entender cómo nos encuentran a distancia y a través de la oscuridad.

En primer lugar, los mosquitos nos huelen a distancia, gracias al dióxido de carbono. Una vez cerca, el sudor, el ácido láctico y el octenol sirven a los mosquitos como una baliza de señalización que los atrae hasta nuestro cuerpo. La producción de estas sustancias es el principal responsable de que escojan a una persona u otra, aunque nuestro grupo sanguíneo también parece tener una razón de ser.

Los únicos mosquitos que pican son las hembras reproductivas, ya que necesitan este aporte adicional de nutrientes (y otras cosas) para activar el metabolismo reproductivo relacionado con el desove. Por tanto, esto se suele dar solo en unas épocas del año, pero no en las más frías.

Otra cuestión importante de su biología es que necesitan aguas estancadas para reproducirse. No hablamos de ríos y estanques. Un charco permanente o, incluso, el agua que queda tras regar las macetas es suficiente para atraer los mosquitos para la puesta. Por otro lado, debéis saber que uno de los peores enemigos de los mosquitos son las arañas. Especialmente las pequeñas. Si hay alguna por la casa, es mejor no molestarla, y lo notaremos.

Hablemos de repelentes

Lo primero que se nos viene a la cabeza al hablar de mosquitos es el tema de los repelentes. ¿De verdad funcionan? Depende. Conociendo por qué nos eligen y pican podemos deducir cuáles son los repelentes que mejor funcionan: aquellos que camuflan nuestro olor, de manera que un mosquito no puede “vernos” con sus sentidos desarrollados para la caza. Pero cuidado, porque esto no siempre es posible. Solo funcionarán aquellas sustancias que de verdad camuflen los olores que los atraen o aquellas que repelen a estos insectos, no basta con ponernos perfume o crema.

Hasta donde sabemos, las velas con citronela y otros productos similares no ayudan a camuflar el olor de forma directa, y pueden resultar mucho menos efectivos. Algunas sustancias han mostrado una capacidad real de repeler a los mosquitos. Si lo usamos, como decíamos, en velas o ambientadores, su capacidad será menor que si los usamos en aceites esenciales, por ejemplo.

Además de eso, también hay que tener en cuenta que no todas las especies de mosquito reaccionan de la misma manera ante las sustancias, por lo que los resultados no siempre son equiparables. ¿Pero de qué repelentes hablamos? Uno de los estudios más concienzudos es el llevado a cabo por Yuwadee Trongtokit y su equipo, del Departamento de Entomología Médica de la Facultad de Medicina Tropical de Bangkok, Tailandia. En él se analizan nada menos que treinta y ocho aceites esenciales y su efecto sobre tres especies de mosquito.

Los más efectivos fueron los siguientes: el aceite de citronela (pero de la verdadera citronela, las especies Cymbopogon nardus y Cymbopogon citratus), el aceite de pachuli (Pogostemon cablin), el aceite de clavo (Syzygium aromaticum), el de la pimienta india (Zanthoxylum rhetsa), el de betel (Piper betle), el del apio (Apium graveolens), el del cangay (Ageratum conyzoides) y el de ajo (Allium sativum).

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Como decíamos, estos aceites han demostrado cierta efectividad a la hora de repeler la picadura de los mosquitos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que su eficacia es limitada, tanto en tiempo como en capacidad. También tenemos los repelentes comerciales basados en sustancias sintéticas. Mientras que los primeros no duran más de dos horas, los segundos pueden ser efectivos durante seis. Entre estos encontramos la N,N-Dietil-meta-toluamida, o DEET. También existen repelentes combinados, que emplean mezclas de antimosquitos naturales y sintéticos, y que han mostrado aumentar la eficacia de las sustancias hasta alcanzar un 175%, pudiendo alcanzar hasta casi las catorce horas de protección.

Tracemos nuestra estrategia

Ya tenemos toda la información disponible, a nivel científico, sobre los mosquitos. ¿Cómo luchamos contra ellos? En primer lugar, podemos optar por esquivar y limitar el atractivo “ecológico” que tienen nuestros alrededores. Evitar las zonas con aguas estancadas, no permitir que el sustrato de las plantas se encharque o esté excesivamente húmedo… Mantener una terraza y jardín limpios, sin malezas ni humedades nos ayudará a controlar los mosquitos. También podemos usar mosquiteras, que son increíblemente eficaces.

En segundo lugar, elijamos bien el repelente antimosquitos y su disposición. La siguiente línea de defensa es el uso de repelentes y camufladores del olor a nivel ambiental. Lo mejor es usar un repelente de evaporación, durante la noche o el día, de manera que los mosquitos no quieran acercarse. Los hay a montones comerciales. Solo tenemos que escoger uno y encenderlo.

También podemos arriesgarnos y colocar un difusor de aceites esenciales o una planta aromática, de las descritas, en los puntos de entrada de mosquitos. Esto no es tan eficaz, pero puede ayudar a evitar ser detectados por estos insectos. Por último, y como línea final, aunque la más efectiva de todas: podemos usar repelentes y aceites esenciales sobre nuestro cuerpo.

Como decíamos, hay una gran selección y, según las evidencias, este método es el más útil a la hora de librarnos de los picotazos, aunque nunca infalible. Probablemente esto se deba a lo que ya hemos comentado sobre estos animales. En cualquier caso, la lucha contra los mosquitos no está ganada, ni mucho menos, y todavía nos queda mucho por aprender.

Con información de Vitonica