LA DECICOLUMNA

El día de ayer el Sistema de Monitoreo Atmosférico (Simat) informó que el Valle de México registró mala calidad del aire alrededor de las 10 de la mañana se registraron 142 puntos de partículas suspendidas en el municipio mexiquense de Nezahualcóyotl.

En su reporte de las 08:00 horas, indicó que el índice de contaminante bajó tres puntos respecto al monitoreo de las 05:00 horas, cuando los niveles de contaminación se ubicaron en 145 unidades.

¿Pero que es una contingencia ambiental?

Es una situación de riesgo derivado de actividades humanas o fenómenos naturales, que pueden poner en peligro la integridad de uno o varios ecosistemas. Puede haber diferentes niveles, desde un aviso preliminar, hasta el que requiere de acciones de emergencias.

Ante estas condiciones, la Secretaría de Medio Ambiente recomendó que los adultos mayores, personas con intensa actividad física o con enfermedades respiratorias y cardiovasculares deben considerar limitar los esfuerzos prolongados al aire libre.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) ante los altos índices de contaminación suspendió cualquier actividad al aire libre en los centros escolares como son actividades cívicas, culturales y de recreo, con el objetivo es reducir la probabilidad de afectaciones en la salud de los alumnos de educación básica, en escuelas públicas y particulares de la Ciudad de México.

En el estado de Morelos también fueron suspendidas las clases para el lunes 13 y martes 14 de mayo, con el fin de no afectar la salud de los más de 400 mil alumnos de educación básica en escuelas públicas y particulares del estado.

¿Pero qué podemos hacer para evitar que esto ocurra en nuestro Estado?

  • Reducir el uso del automóvil.
  • Evitar actividades al aire libre. No realizar actividades vigorosas tales como ejercicio intenso, el cual incrementa la dosis de contaminantes inhalados.
  • Evitar la cocción de alimentos con leña, carbón o gas; no prender velas o incienso y no fumar.

Pongamos nuestro granito de arena por amor a nuestro mundo.

Por: Nathalí Bazán

Abogada y Politóloga