La Luz Verde… pero del semáforo descompuesto
En Tula, el PVEM anda tan “renovado” que parece más bien reciclado: mismo envase, misma fórmula, solo que ahora con etiqueta lavada. Su nueva estrella es Elías Carreón, joven campesino del ejido Emiliano Zapata (La Viga), donde —eso sí— lo conocen todos: porque allá hasta las gallinas saben quién es quién.
El problema empieza cuando el territorio se expande más allá del molino y la tiendita.
Detrás del show aparece Miguel López, especialista en cambiar de camiseta partidista con la facilidad de quien cambia calcetines: PRI, PAN, Verde… y si mañana fundan el Partido del Gansito, seguramente también sería fundador honorario. Con su guía espiritual, Elías ahora presume que será el próximo alcalde porque “el verde va con MORENA”. Con esa lógica, cualquiera que se tome una foto junto a un Tesla ya puede jurar que es dueño de la empresa.
Pero la geografía política es cruel: fuera de La Viga, Elías es tan ubicable como un cargador de celular cuando más se necesita. En la sierra —Mamaleon, Nahola, Tapona— lo conocen menos que los ingredientes reales de una salsa macha
Mientras tanto, la realidad, esa mala costumbre de la política, se impone: René Lara Cisneros sigue siendo el único capaz de juntar más gente que una promoción de refresco gratis. Trabaja, cumple y camina, tres verbos que en el diccionario verde parecen estar en idioma extranjero.
Elías, dicen, tiene “liderazgo”. Pero quien lo ve de cerca sabe que más bien tiene líderes… que lo traen como trompo: lo marean, lo empujan, lo avientan donde conviene y lo regresan cuando deja de servir. Un día fue candidato independiente; perdió, se arrodilló ante René Lara y pidió trabajo. Hoy reniega, pontifica y predica que él es el más popular. Popular, sí: pero entre quienes lo están usando.
Y claro, cómo olvidar aquella joya de declaraciones contra el actual presidente municipal… piezas maestras del surrealismo gramatical. Las tildes lloraron, la sintaxis pidió auxilio y las palabras quisieron renunciar.
De pilón, presume el gran trabajo y admiración que siente por el alcalde de Guadalcázar, “El Guma”, famoso —no por gobernar bien— sino por cobrar bonito. Ya ni disimulan.
Finalmente, lo de Elías se resume fácil:
Incongruencia en la cabeza, incompetencia en las manos e incapacidad en cada frase, un tres en uno político, como esos productos que prometen mucho y sirven para nada.
Pero no lo juzguemos tan duro. Todos somos buenos en algo.
Elías, por ejemplo, es excelente… para que otros lo usen.