Ciriaco Navarrete Rodríguez

No debemos incurrir en la vergüenza de ignorar la democracia verdadera, porque se trata de un concepto cuya gran importancia va más allá del simple significado etimológico de esa palabra, el cual deriva del griego “demos”, que significa pueblo, y cratos, que se traduce como “gobierno”, lo cual indica que el gobierno debe surgir de la voluntad mayoritaria del pueblo.

Hasta ahí llega el significado etimológico del vocablo democracia, y erróneamente, así se ha manejado en las labores académicas, y así viene impresa en los diccionarios de las naciones subdesarrolladas como México, España y Argentina, y por si fuera poco, ese error prevalece en los textos universitarios, en cuyos contenidos no aparece el concepto, con el cual, debemos entender y explicar el formato político y el gubernamental de la democracia verdadera.

A eso se debe el hecho de que millones de habitantes, incluidos los políticos y los gobernantes, y los académicos de las naciones subdesarrolladas, por mero descuido lingüístico, no conozcan el concepto de la democracia verdadera, mismo que todos debiéramos entender como el “Régimen de Gobierno” que debe estar interpretado en el modelo agrario de la pequeña o mediana propiedad de la tierra.

El error conceptual se ha venido cometiendo desde hace más de dos mil años, porque hay que saber que el significado etimológico surgió en el vocabulario de la Grecia Antigua, pero fue el inglés Adam Smith, el primer pensador que en el Siglo XVIII le concedió la interpretación conceptual, que le sirvió de base a los legisladores norteamericanos, para redactar su Carta Magna, misma que a más de 200 años, sigue vigente.

Efectivamente, cuando los Estados Unidos de América (EUA), se independizaron de Inglaterra, aprovecharon las enseñanzas de Adam Smith, para desarrollar la creación del Régimen de Gobierno, sustentado en la democracia verdadera, y por eso no se quedaron en simples suposiciones hipotéticas, como vergonzosamente sucede en todas las naciones subdesarrolladas del mundo.

Es por eso que la Constitución norteamericana, es una verdadera “Carta Magna”, de la cual, se originaron las de Japón, Alemania, Canadá, Francia, Italia, y la del propio Reino Unido de la Gran Bretaña, los cuales constituyen el Grupo de las siete democracias únicas en el mundo (G-7), en cuya estructura encontramos las únicas diez naciones democráticas del planeta, porque hay que tomar en cuenta que la Gran Bretaña, está integrada por Escocia Gales, Irlanda del Norte, e Inglaterra.

Por tal motivo, de manera reiterada he explicado que, de las 193 naciones que se encuentran acreditadas como asociadas en la Organización de las Naciones Unidas,

solamente las diez antes señaladas son gobernadas con Regímenes Democráticos, pero los restantes 183 países, son subdesarrollados, porque carecen de regímenes democráticos.

Y debo aclara que, el concepto de naciones subdesarrolladas, se debe a que sus respectivos gobiernos se han negado a innovar sus leyes constitucionales, y de esa manera jamás podrán transitar del centralismo antidemocrático, donde la pobreza está en permanente crecimiento, a la democracia verdadera, donde en realidad crece la riqueza.

Lo inadmisible, es que los gobernantes subdesarrollados, de manera artera y permanente, se ocupan en adoctrinar y seducir con promesas falsas a sus gobernados para que crean que sus acciones gubernamentales se sustentan en la democracia, pero jamás les dicen que su dicho es una vil mentira, al contrario, hasta los comisionados de la ONU y de la Organización de los Estados Americanos (OEA), prevalece ese error conceptual, y lo mismo sucede en Escuelas, Universidades e Institutos de las naciones subdesarrolladas.

Pero además, debemos entender que la Democracia Verdadera, ni crece, ni se hace chiquita, porque es como nuestro propio nombre, está o no está en la Legislación Constitucional de las Naciones, cuya redacción se debe sustentar en el modelo agrario de la ¡pequeña o de la mediana propiedad de la tierra.

En México, el modelo agrario en el que se basó el Congreso Constituyente de Querétaro, para redactar la Constitución de 1917, es el de la “propiedad ejidal y comunal”, el cual, se evidencia que fue importado de la Revolución Bolchevique y ese modelo agrario, el derecho de la tenencia de la tierra, carece de “solidez jurídica”, debido a que el Gobierno de la República tiene plena reserva de dominio, lo cual significa que no somos dueños legítimos, ni del aire que respiramos, y por añadidura, así lo decretó Don Lázaro Cárdenas, el 23 de noviembre del año de 1936, con motivo de la celebración del XXV Aniversario de la promulgación del Plan de Ayala.

Eso significa, que los mexicanos, legalmente, nada tenemos en propiedad legítima, porque el Presidente de la República con base en el Artículo 27 Constitucional, es el único dueño del país entero, y eso significa que es el único propietario de los recursos naturales de todo el territorio nacional, tales como los que hay en el suelo, el subsuelo, la atmósfera, las playas y costas, y las 200 millas de mares territoriales, y por eso mismo, jurídicamente somos mexicanos extraños o ajenos en lo que creemos que debiera ser nuestro propio país.

Desgraciadamente, la totalidad de los mexicanos, somos víctimas del diario adoctrinamiento que el Presidente de México, quien conjuntamente con sus obligados cómplices, como lo son los Gobernadores de los Estados, los Presidentes de todos los municipios de la República Mexicana.

” Y que conste que en el presente trabajo editorial estoy señalando verdades irrefutables”… ¡¡¡Se vale llorar!!! E ´mail: ciriaconavarrete_1941@yahoo.com.mx …. Ciriaco_mexico@hotmail.com

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