Las chaparritas tienen un parto más fácil

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Tener un bebé es la ilusión más grande en toda mujer. Y por ello son los nueve meses donde están más revueltas todas sus emociones, angustias y expectativas. Determinar la intensidad de estos sentimientos, solo lo puede hacer quien está en sus zapatos.

Sin importar la raza, credo, religión o costumbres de la mujer, para la mayoría de las mujeres el ser mamá está la lista de prioridades que desea hacer en su vida. Lo ideal es hacerlo con una pareja constituida, pero en ocasiones ella sola asume toda la responsabilidad.

En la actualidad, se han hecho una serie de estudios para establecer una relación entre la cabeza, la pelvis y la estatura de las mujeres, para diagnosticar a cuáles y porqué se les facilitará el momento de tener un parto vaginal. Uno de estos estudios ha determinado que para las mujeres que tienen una estatura normal promedio, es decir son bajas de estatura, al llegar al momento del parto vaginal, este se le hace más fácil que a las mujeres con mayor estatura.

¿A qué se debe?
Las mujeres de baja estatura, se le hace más fácil el momento de tener un parto vaginal, porque su pelvis por lo general es redonda y no ovalada, lo que al momento de dilatarse ayuda a que el bebé pueda pasar por ese canal sin mayor dificultad.

Además, el mismo estudio arroja, que el cuerpo de las mujeres de baja estatura está adaptado mucho mejor a la reproducción que las mujeres de mayor estatura. Sumado a eso arroja que hay una estrecha relación entre el tamaño de su cabeza, su estatura y el tamaño de su pelvis.

Esta combinación, se dio en las mujeres tomadas como muestra en el estudio y de allí se tomó la base para determinar que a las mujeres de poca estatura su trabajo de parto es más rápido, menos traumático y de mejor efecto para sus bebés.

El canal estructurado para el parto tiene mejor adaptación.
Se han realizado estudios en la Universidad de Noruega, donde se refleja que las mujeres que tienen cabeza grande, tienen una gran probabilidad de dar a luz bebés con cabeza grande, y por ende su organismo y aparato reproductor está mejor adaptado a esta situación.

La encargada de estos estudios es Bióloga dedicada al proceso de evolución, explica que esto se debe a que el tamaño de la cabeza es un factor hereditario. A su vez está demostrado que el hueso sacro en las mujeres de baja estatura es un poco más corto, dejando un espacio de parto más amplio.

Otro estudio realizado para el año 2016, de la Universidad de Zurich, ha determinado que la pelvis en las mujeres cambia de dimensiones de acuerdo a que avanza su edad. De acuerdo a esto, la mujer no tiene la misma pelvis durante su adolescencia a cuando tiene más de veinte años, que está en el momento ideal para engendrar un bebé.

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