LEGAL NO SIEMPRE ES LEGÍTIMO
Luis Armando González Isas
Empezamos este breviario noticioso reflexionando que, en la vida pública, existe una diferencia fundamental entre lo que es legal y lo que fortalece la credibilidad institucional. La ley marca el límite mínimo; la ética y la responsabilidad pública exigen un estándar superior. Hoy, varios episodios reflejan claramente esa tensión.
Inicio con el caso de Sergio Mayer, que lo ilustra con claridad. Solicitar licencia como diputado es un derecho legal; la figura existe y está prevista en la norma. Sin embargo, cuando esa licencia se utiliza para participar en un reality show de entretenimiento, la discusión deja de ser jurídica y se convierte en ética.
Más aún tratándose de un legislador plurinominal, cuya llegada al Congreso no proviene del voto directo de un distrito, sino de una asignación partidista. En estos casos, la legitimidad descansa en la confianza institucional. Por ello, aunque la decisión sea legal, el mensaje que se envía puede debilitar la percepción de compromiso con la función pública.
Algo similar ocurre con el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca. Su renuncia a cualquier tipo de protección extranjera no implica una detención automática, pero sí modifica su panorama jurídico. Si avanzan mecanismos internacionales, como una ficha roja de Interpol, podría activarse un proceso de detención con fines de extradición.
Aquí también la discusión no es solamente legal; es política y simbólica. ¿Se trata de un paso para enfrentar la justicia o de una estrategia procesal? La respuesta dependerá de los tribunales, pero la percepción pública ya está en juego.
En el terreno educativo, la designación de Nadia López García como directora general de Materiales Educativos en la Secretaría de Educación Pública abrió debate. No existe señalamiento formal de ilegalidad en su nombramiento. Sin embargo, su vínculo familiar con el juez Édgar Adrián Meza Mendoza identificado públicamente por su cercanía con el partido en el poder ha generado cuestionamientos sobre la percepción de independencia entre poderes.
En un momento en que los contenidos de los libros de texto gratuitos ocupan el centro de la conversación nacional, cualquier decisión relacionada con su diseño y supervisión exige no solo legalidad, sino credibilidad.
Mientras tanto, en Estados Unidos, el asesinato del activista conservador Charlie Kirk provocó una fuerte reacción inicial y condenas públicas. No obstante, con el paso de las semanas el tema perdió presencia mediática. El caso evidenció cómo la polarización política y el acelerado ciclo informativo determinan qué hechos permanecen en la agenda y cuáles se diluyen.
Resulta preocupante que, mientras desde ese país se mantiene una constante presión y señalamientos hacia México por temas de delincuencia, no se observe con la misma contundencia una reflexión interna sobre sus propios pendientes: la detención de grandes capos dentro de su territorio o el esclarecimiento total de hechos que algunos han calificado incluso como magnicidio. La congruencia también forma parte de la credibilidad.
Los contextos son distintos, pero el hilo conductor es el mismo: la confianza.
Las instituciones no se sostienen únicamente en la legalidad de sus actos, sino en la coherencia entre responsabilidad, ética y servicio público.
Sí, muchas decisiones pueden ser legales.
Pero no todas fortalecen la confianza ciudadana.
Y sin confianza, ninguna democracia se mantiene firme por mucho tiempo.
Para cerrar, envío un saludo a toda la comunidad escolar de la Escuela Primaria Pedro J. Méndez, en Ciudad Victoria, que celebra 84 años formando generaciones. Su prestigio y tradición la convierten en un referente educativo de la capital tamaulipeca, institución en la cual, durante cuatro años, tuve el honor de participar como directivo de la sociedad de padres de familia.