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De los gritos pasamos a los golpes, en esta cuarentena

Mujer victorense comparte anónimamente la violencia que vive con su marido en tiempos de Covid-19

Cd. Victoria // Tamaulipas

No entendemos porque las autoridades federales siguen negando que los casos de violencia contra la mujer han aumentado en estos días de cuarentena, si las cosas están cada vez peor, aquí les compartimos textualmente la carta que una victorense que pidió que su identidad no fuera revelada por temor a represalias de su marido.

“La cuarentena se nos vino de un momento a otro y cuando acordamos ya estábamos todos en casa, afortunadamente mi marido y yo tenemos trabajos que nos permitieron quedarnos en el hogar, sin que se viera afectado nuestro ingreso.

Los días empezaron a transcurrir y nos sentíamos dentro de lo que estaba pasando muy bendecidos, ya que no estábamos pasando hambre, ni carencias, pues nos seguían pagando y nos dábamos cuenta de lo que estaban viviendo muchas familias que no podían salir a trabajar y que ponían en sus redes que no tenían comida.

Los cambios en nuestra rutina se fueron dando poco a poco y no los detecte, cada vez mi esposo y yo hablábamos menos, cada quien se metía en sus cosas o con los niños, las tareas, las actividades, la comida, la lavada, el jardín, reparar lo que se iba descomponiendo, porque se dice fácil 50 días en casa, pero eso de estar todo este tiempo, las 24 horas en tu domicilio, termina por generar que muchas cosas dejen de funcionar por su uso excesivo.

Cuando reaccione fue como por el día 25, no habíamos salido a ningún lado ni al súper porque lo pedíamos por internet, llevábamos 600 horas ininterrumpidas juntos y eso sin decírnoslo ya nos estaba pesando y mucho, esa mañana salí de bañarme y vi a mi esposo, entonces le dije con un tono de irritada que se había zafado la llave del baño, porque un día antes el aire no había prendido y la semana anterior sentí que el refrigerador no enfriaba y con eso tuvo para encenderse y gritarme como no lo había hecho antes, yo que no soy nada dejada le grite también y sin saber cómo paso, ya estábamos en la cama agarrándonos a golpes, todo fue tan rápido y lo viví como si yo me hubiera salido de mi cuerpo y estuviera viendo esa terrible escena desde fuera, sin poder creer que nosotros la estuviéramos protagonizando.

Desde ese momento las cosas ya no fueron iguales, los gritos fueron constantes y los niños se empezaron a dar cuenta, el más pequeño comenzó a tener tics que creemos son de ansiedad.

Las primeras ocasiones, nos pedíamos perdón por lo que estábamos haciendo, pero ya en las últimas semanas, ni eso pasa, nos vemos con coraje y hasta con odio, yo estoy viviendo con un hombre que no conocía, no sé con quién chingados me case y seguramente él tampoco me reconoce.

La cuarentena nos ha llevado al límite y la violencia existe y entre nosotros salió de la peor manera, no lo justifico ni me justifico, sencillamente como humanos no lo subimos afrontar.

Los golpes no se han vuelto a presentar, pero los gritos diarios suben de nivel, me duelen mis hijos y me duele mi matrimonio, que honestamente no sé si se pueda recuperar.

Hoy les comparto esta historia por si a ti te está pasando, no sientan pena, seas hombre o mujer, háblalo, desahógate, no pienses en el que dirán, piensa en ti, guardarte todas esas emociones dañan muchísimo y mañana se pueden ver reflejadas en una terrible enfermedad.

Pide ayuda, lleguen a un acuerdo, hagan una tregua, hasta que la cuarentena pase, y hagan lo necesario para tener una vida estable y sin violencia de ningún tipo, solo tenemos una vida y hay que vivirla feliz y plenos.

Atte.

Una mujer, victorense que aprendió de una manera muy dura la lección del covid-19.”

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