Perdura la tradición de los tejidos de tule

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Con manos de Amalia Acuña Vázquez

Cercano al Ejido “La Laguna” en lo que se conoce como la “loma del Pozo del Cedral”, que es un paraje montés que consiste en un lomerío que rodea a una laguna donde abunda el tule, una planta semiacuática muy común en esta zona de Tula.

El nombre de este municipio, Tula, deriva precisamente del de esta planta que crece más de tres metros de altura; la hoja es la que se desprende o despega del macizo de la planta.

En una de las lomas que se observan desde la laguna vive Amalia Acuña Vázquez, quien desde su temprana infancia, hace ya más de 40 años, elabora objetos artesanales con tule. Lo que crea principalmente son bolsos y petates muy famosos en la región, en especial en el mercado de Tula. Aunque los objetos que más vende son los petates, Amalia elabora otras decenas de productos.

En su hogar, que es a su vez su taller, tiene en exposición una amplia variedad de bolsas y bolsos de todos tamaños, desde pequeños monederos hasta enormes bolsones decorados con múltiples colores. También cuelgan morrales, juegos de manteles completos y mantelitos individuales, entre otros muchos productos. Son muchas las piezas que ella fabrica, y tantas las posibilidades que el material le brinda.

El proceso de este oficio artesanal es inmemorial, puesto que se han encontrado pruebas arqueológicas en la zona, sobre todo alrededor de la pirámide de las culturas tultecas de hace milenios, que demuestran que el tule era usado desde entonces para elaborar instrumentos de usos variados y diarios.

Todo inicia, comenta Amalia, desde que se tiene que ir a recoger el tule al centro de la laguna, que en sus épocas de máximo llenado puede tener una circunferencia de alrededor de 10 kilómetros y una profundidad de una docena de metros. El tule tiene que ser recogido del centro de la laguna, ya que es donde crecen los tallos más largos y anchos, lo que permite al artesano trabajar mejor y más rápido, puesto que el tejido del material se facilita mucho.

Recoger el tule es peligroso porque crece en terrenos lodosos de difícil acceso. Se cuentan varias historias de artesanos y personas de la zona que han sido víctimas de las impredecibles condiciones de los espacios donde crece el tule. En ocasiones, dice Amalia, “…el agua es demasiado honda”. Explica que para recoger el material elaboran una especie de balsa a base de tules secos de la orillas de la laguna, y montados en esas precarias lanchas se aventuran a lo hondo para cortar el tule y arrastrarlo hasta la orilla. Los peligros de esta labor han hecho que muchos que antes se dedicaban a este oficio lo hayan abandonado por otro trabajo menos riesgoso.

Ya con el tule cortado, Amalia lo lleva al patio de su casa y lo enjuaga varias veces para dejarlo limpio y sin residuos de lodo. Después lo extiende sobre unas planchas de madera para secarlo al sol. Luego de varios días de secado lo recoge en manojos apretados, lo amarra y resguarda para protegerlo de la lluvia y el polvo.

Con uno de esos manojos de tule Amalia se pone de rodillas en el suelo, y apoyada en un viejo petate empieza a entrecruzar las delgadas hojas de la planta mientras las va humedeciendo ligeramente con agua. Explica que primero coloca 60 tules abajo, entonces se cruza por encima una tabla de un metro aproximadamente, con la que golpea con fuerza de abajo hacia arriba; después, de par en par, cruza con otras 60 hojas de tule por arriba y realiza lo que Amalia llama “echar la trenza”, que consiste en hilar y entrecruzar las hojas. En uno de los cuatro bordes entrelaza otras hojas de tule que conforman las orillas y cierran –“enganchan”, dice ella– el petate completo. Por último, con una piedra en forma de bola, brillante por años de uso constante, aplana centímetro a centímetro toda la superficie del petate, que después de eso está listo para venderse.

Los años de experiencia de Amalia han logrado que sus productos sean de alta calidad y resulten muy bien valorados por la gente en el mercado de Tula y sin duda son patrimonio cultural y artesanal, ya que son muy pocos los artesanos que trabajan el Tule en este municipio.

 

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