Entre mulas nomas las patadas se oyen

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Hace unos días charlamos con un miquihuanense que conoce los usos y costumbres de esta comunidad y por casualidad surgió el tema de la SAL, según la interpretación de las Familias del siglo pasado.

Decían en antaño que la sal no se debería tirar porque era señal de mala suerte y cuando se derramaba el contenido del depósito denominado salero era necesario recoger la sal y si esta caía en el suelo se debería  regar  con agua el lugar donde cayó la salobridad.  La lista del uso de la sal para derrotar la mala suerte podría llegar a ser infinita.

Que tan importante es el cloruro de sodio que, en la época del imperio romano, la sal era tan valiosa que los pagos a los funcionarios públicos se realizaban en paquetes de sal, que después se usaban como moneda de cambio. La cantidad de sal que cobraban recibía el nombre de “salarium”, de donde derivó después la palabra salario.- como se puede apreciar la sal ha tenido un uso privilegiado que  con el correr de los años algunos aprovecharon la importancia de este elemento para encasillara -en mala suerte-  cuando ésta se tiraba en la mesa o en el suelo.

Un miquihuanense que ha leído a Juaquín Bastús  nos refirió que en su obra intitulada  “Sabiduría de las naciones o los evangelios abreviados”: dice que la señal de un la agüero, alude a la preocupación popular de que derramar la sal de los saleros, era seguro vaticinio de algunas o muchas desgracias, algo funesto.

Esta es una superstición que aun algunas familias en Miquihuana tiene y que a pesar de los avances de la modernidad no se ha podido erradicar esta creencia  de que tirar la sal es un mal presagio.

Nuestro entrevistado abundó diciendo que a  todos nos ha pasado, en algún momento de nuestra vida que por estar distraídos o por accidentes hemos tirado la sal en la mesa, y nos sugestionamos pensando que la mala suerte nos acompañara por un tiempo,  estas creencias siguen vigentes en Miquihuana y podemos decir que las creencias  es la idea que se considera verdadera y se le da completo crédito como cierta.

Pero esta forma de concebir el bien y el mal es parte de la identidad de las familias  miquihuanenses, es la  Identidad cultural, es el conjunto de valores, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento que funcionan como elementos dentro de dicho grupo social y que actúan para que los individuos que lo forman puedan fundamentar su sentimiento de pertenencia que hace parte a la diversidad al interior de las mismas y aunque poco a poco se están diluyendo estas tradiciones y costumbres que rayan en la superstición en el caso que nos ocupa

ojala que la creencia que tirar la sal  en la mesa o en el suelo  es de mala suerte siga vigente en esta comunidad porque ello le abona a la cultura de Miquihuana para que se  siga sucediendo  de generación en generación.

Y cambiado de tema.- Cada día surgen más talamontes en  la sierra de Miquihuana y lo grave es que no han reforestado la parte serrana  con la intensidad que están segando los pinos.

Cada año la CONAFOR implementa  programas de reforestación para Miquihuana  y hacen un gran  desplegado de actividades tendientes a la ejecución de dichos programas, pero quizá la idea es que no  sean viables las palpaciones de pino maderable  y piñonero porque esta actividad la realizan en la peor estación del año para la plantación de pináceas y es que invitan a los lugareños a que se sumen al proyecto de reforestación en los meses de junio y julio   cuando el calor es más intenso, mientras que en los Estados Unidos de América  y Canadá  reforestan la región boscosa en la estación invernal que es la fecha más apropiada para que al plantar estas arboledas sean viables y de esta manera no se tire el dinero como lo hace la CONAFOR, o quizá de eso se trata de que siempre estén sangrando las arcas nacionales y por supuesto  sin dar resultado.

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