Por. Lic. Rosbel Bazán López

Es del dominio público que a través de los siglos, las personas han creado algunos métodos bastante curiosos para medir el tiempo. Los egipcios desarrollaron los primeros relojes de sol que funcionaban mediante el seguimiento del astro rey.

Es importante señalar que en el ejido Gabino Vázquez, municipio de Bustamante, Tam., aún se conservan los vestigios de la forma en que calculaban con gran exactitud las horas, mediante un reloj de sol, que los terratenientes colocaron en lo más alto de la finca que era donde vivía el hacendado Gregorio Navarro, quien tenía una gran cantidad de peones que trabajaban de sol a sol en esas campiñas cerriles.

Se comenta que recibió de sus ascendientes una inmensa cantidad de tierra que componía su gran heredad, cabe apuntar que en esta hacienda durante el porfiriano se promovió una despiadada política agraria que favoreció la concentración de la tierra en posesión del hacendado Gregorio, Navarro, mientras que se daba el despojo de la misma a las comunidades más desprotegidas de la mano de la justicia. Sin duda alguna, esta es una de las causas sociales que originaron el movimiento armado de 1910, en donde los campesinos se lanzaron al llamado de las armas con la esperanza de recuperar sus tierras.

Los relojes de sol, son herramientas que indican la hora simplemente con las sombra del sol. Para confeccionar el reloj se aprovechó el tabique de piedra más alto de la finca y de ahí se diseñaron las manecillas fijas en forma de cruz que relejaba las horas del día, a decir, las 12 del medio día con las 6 P.M, y las 3 de la tarde con las nueve de la noche, aunque al oscurecer el reloj de sol pierde su razón de ser, quedando el reflejo como si fuese un reloj lunar apoyado con los rutilantes destellos de las estrellas. En la casona descrita y expuesta en una gráfica vivía el hacendado don Gregorio Navarro, en lo que ahora es el ejido Gabino Vázquez del municipio de Bustamante.

Seguramente el hacendado o personal ilustrado que laboraba en la finca tenían conocimiento pleno para ubicar perfectamente el cuadrante (reloj) donde la longitud, la latitud y la orientación de la pared con respecto al norte.
No podemos pasar por alto hacer un pequeño desglose de lo que representa el reloj de sol, el cual es un instrumento que utiliza la sombra dada por el sol para indicar la hora. En general, un reloj solar se compone de un estilo, también llamado estilete o *gnomón y de una superficie plana, que es la que recibe la sombra del estilo. Esta zona lleva las inscripciones que utiliza la altura del sol para leer la hora.

Según los conocedores de la materia mencionan que desde la Tierra vemos como el Sol, desde que sale hasta que se pone describe un paralelo celeste, llamada eclíptica, por el que avanza junto a otros astros situados en la esfera celeste. El Sol da una vuelta completa de 360 º en un día de 24 horas, así que cada hora recorre 15 º girando, como toda la esfera celeste, alrededor del eje del mundo. Si se coloca una barra paralela al eje de la Tierra y un plano perpendicular a esa barra, las sombras de ésta avanzarán sobre el plano con la misma regularidad que el Sol: cada hora la sombra se desplazará 15º.

Sin lugar a dudas ésta es la descripción de todos los relojes de sol. El principio fundamental es que el estilo quede paralelo al eje del mundo, es decir, que apunte al polo norte celeste. Tiene que estar orientado hacia el norte y debe estar levantado un cierto ángulo, que corresponde a la latitud del lugar.
Desde el inicio de la humanidad se sabe que se hicieron decenas de intentos para tomarle la medida al tiempo, en un momento indeterminado de la historia surgió el reloj de sol, un extraordinario ingenio humano que sorprende por su genialidad y por su simplicidad a la vez.

EL RELOJ DE SOL EN EL EJIDO GABINO VÁZQUEZ, MUDOS TESTIGOS DE LA HISTORIA

El reloj en sita en un símbolo arcaico que sintetiza la historia de una comunidad que siempre ha estado a merced de los poderosos. Allí crecieron muchos hombres y mujeres que ya pasaron a mejor vida, pero enseñaron a su descendencia, el amor por esas agrestes tierras. Pasó el tiempo y el reloj adherido en la pared de la finca sigue marcando las horas que ahora es propiedad de Román Barrón Torres, el cual heredó de su padre el Capitán Ricardo Barrón Pérez, quien fue uno de los cachorros de la revolución mexicana protegido por doña Juana Torres de Carrera la madre del ilustrísimo profesor y General Alberto Carrera Torres, quizá esa influencia lo hizo apropiarse de la hacienda de Ifigenia, misma que desaparece algunos años posteriores a la revolución mexicana pasando a ser parte de la Colonia Agrícola La Peña que regenteaba el Coronel Pomposo Vargas Verdines.

Desde hace mucho tiempo, el reloj de Sol, fue testigo de la llegada de nuevos inquilinos a la finca. Y la atmósfera se llenó de ilusión porque se terminaba el cacicazgo para dar paso a la propiedad comunal, es decir había nacido con el presidente de la republica General Lazaron Cárdenas la propiedad ejidal.

Ahora solo queda el reloj asido a la pared de la casa del hacendado como vestigio de aquellos años cruentos donde el amo era dueño de vidas y haciendas. ¿Con la muerte de Gregorio Navarro, se habrá aniquilado también la furia caciquil de la región?

 

El origen, la palabra *gnomon (en griego γνώμων: ‘guía’ o ‘maestro’) hacía referencia a un objeto alargado cuya sombra se proyectaba sobre una escala graduada para medir el paso del tiempo.