Tula, Tamaulipas.-

Al arrancar la temporada de casa a principios del mes de diciembre y finales de febrero, el turismo cinegético llega también a Tula, aunque de manera menos espectacular que en la zona norte del estado, también en esta región existen algunos cazadores que cuentan con permiso para venir a practicar este deporte.

En la zona de las Joyas es donde existe la caza de venado, en Tamaulipas existen tres diferentes sub-especies de venados Cola Blanca: el “Texano” “Miquihuanensis” y el “Veracrusis”, siendo el Miquihuanensis, que erróneamente denominan “Berrendo”.

Con la caza de este animal, se genera una derrama económica que beneficia a 5 familias de los ejidos de Joya de Maravillas y Joya del Berrendo al suroeste del municipio de Tula.

Si bien en este municipio no existen Unidades de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre(UMA), que estos ejidos administran bajo la regulación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), los cazadores que acuden a las Joyas tienen cintillos y permiso para cazar al menos un venado.

La caza de este animal se generan 15 empleos directos e indirectos, ya que se ofrece guía, hospedaje y comida a cazadores nacionales, y en caso de obtener “su trofeo” se paga una cantidad.

El venado berrendo que vive en estas montañas desérticas, tiene pequeñas cornamentas de canasta de ocho y seis puntas, solamente se cazan machos adultos, la regulación federal protege a las hembras y a los venados pequeños.

En los tres meses que dura la temporada, los venados que se cazan son muy pocos, nunca son más de 10 para no poner en riesgo a la población de esta especie.

Son los mismos ejidatarios de las Joyas que para cuidar estas reservas los mantienen alejados de los cazadores furtivos para así tener asegurado venados y cazadores cada fin de año.