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TULTECOS REGANDO EL TEPACHE

 TULTECOS REGANDO EL TEPACHE


Redacción.-

El uno de junio se elegirá al poder judicial

La elección que próximamente se llevara a cabo para elegir ministros, magistrados, jueces tanto federales como estatales, se ha visto plagada de dimes y diretes, así como de inconformidades por parte de quienes de alguna manera se vieron excluidos de dicha contienda electoral.

Se nominará a personajes muy suigéneris ya que si bien los hay quienes tienen vasta experiencia en el ramo de aplicar la justicia también hay quienes solo estuvieron como ratón de biblioteca sin llevar un solo juicio o demanda además de desconocer el sistema de justicia oral, pues una cosa es la teoría y otra la practica aunado a que la mayoría de los actuales funcionarios encargados de aplicar la ley tienen dichos cargos por compromiso político o por compadrazgo y vaya que se han visto cosas peores como la siempre designación del presidente del supremo tribunal de justicia por parte del gobernador en turno así como la de los magistrados y jueces, ya que algunos sin tener carrera judicial se llenan de soberbia ninguneando a sus colaboradores mismos que tienen que aguantar los embates groseros de que son objeto por parte de sus superiores, todo cambio es bueno solo que en la convocatoria para elegir a los magistrados y jueces se les olvido solicitar como requisito tener experiencia litigando, además de contar con los conocimientos y acreditación del nuevo sistema de justicia oral, todavía retumba en el edificio del supremo tribunal de justicia el eco que constantemente repiten las paredes cuando tomo el mando de dicha dependencia Ana Teresa Luebbert y simular seleccionar nuevos jueces tanto de primera instancia como menores, “usted no es de mi equipo y debe de entender que necesito nombrar mi gente”.

Claro que de lo anterior fue testigo la licenciada Blanca Anzaldúa Nájera, dama de buen ver y mejor tocar en tiempos del Ingeniero Américo Villarreal Guerra, pues dicha dama gozaba de la amistad de cierto funcionario que laboraba en el congreso del estado y posteriormente con la amistad sincera de Ana teresa Luebbert, sirviendo de esquirol para despedir a jueces y personal no afín a dicha funcionaria, con lo que el estado se vio inundado por nuevos personajes algunos buenos y otros no tanto dicho sea de paso en la impartición de justicia.

Por lo que las próximas votaciones serán íntegramente responsabilidad del pueblo al nombrar a quienes quieren que impartan justicia pero sabiendo que no siempre la justicia acompaña a la verdad se espera que tengan criterio y sentido común para resolver las controversias que se susciten con los justiciables.

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Editor1