Alistan las arcas… vienen más partidos y más prerrogativas.
POR: LIC. Rosbel Bazán López
—–EL PARTIDO VERDE Y EL PT YA NO PARECEN TAN DISCIPLINADOS COMO EN OTROS TIEMPOS. EN DIVERSAS VOTACIONES RELEVANTES HAN ENVIADO SEÑALES DE INDEPENDENCIA, RECORDANDO QUE LAS ALIANZAS POLÍTICAS DURAN MIENTRAS CONVIENEN.
Todavía no comienza formalmente la carrera rumbo a 2027 y ya hay quienes hacen cuentas… no de votos, sino de prerrogativas.
La política mexicana tiene una virtud muy peculiar: cuando escasean los resultados de gobierno, abundan los partidos políticos.
Al club integrado por Morena, PAN, PRI, Partido Verde, PT y Movimiento Ciudadano se incorporan dos nuevas organizaciones que ya recibieron el aval del INE para iniciar su vida partidista: Construyendo Sociedades de Paz (PAZ) y Somos México, esta última encabezada por el experimentado Guadalupe Acosta Naranjo, quien pretende reagrupar a un amplio sector opositor que busca hacer contrapeso al obradorismo y al actual gobierno federal.
Pero en los pasillos del poder se comenta que la historia todavía no termina.
Diversas versiones apuntan a que, en los próximos meses, también podría obtener su registro Que Siga la Democracia, organización que ha sido vinculada políticamente con la diputada federal Gabriela Jiménez Godoy y que distintos analistas ubican como cercana al movimiento oficialista.
Hasta el momento, el INE no ha otorgado ese registro, pero el tema permanece en el radar político.
Si ese escenario se concreta, México llegará a la elección de 2027 con ocho partidos nacionales disputándose no solamente el voto ciudadano, sino una generosa bolsa de recursos públicos.
Porque no nos engañemos. En México, para muchos dirigentes, el negocio comienza mucho antes de pedir el voto.
Sobre el papel, constituir un partido exige acreditar más de 200 mil militantes, celebrar decenas de asambleas y cumplir una serie de requisitos legales. En la práctica, desde hace años abundan las sospechas sobre la simulación de esos procesos. Las denuncias de asistencia inflada, afiliaciones cuestionables y fedatarios públicos que certifican lo que difícilmente podría comprobarse forman parte de una narrativa recurrente en la política nacional. Corresponde a las autoridades investigar y sancionar cualquier irregularidad cuando existan pruebas.
Una vez superado el trámite burocrático, llega la recompensa: millones de pesos en prerrogativas financiadas por los contribuyentes para echar a andar la nueva maquinaria partidista.
Pero detrás del nacimiento de nuevos partidos también podría estarse moviendo otra partida de ajedrez.
No son pocos los analistas que interpretan la posible aparición de nuevas fuerzas cercanas al oficialismo como una forma de ampliar el margen de maniobra de Morena frente a aliados que, poco a poco, han comenzado a mostrar voluntad propia.
El Partido Verde y el PT ya no parecen tan disciplinados como en otros tiempos. En diversas votaciones relevantes han enviado señales de independencia, recordando que las alianzas políticas duran mientras convienen.
Si esa tendencia continúa, no faltan quienes consideran que Morena podría estar preparando nuevos compañeros de viaje para el futuro inmediato.
Al fin y al cabo, ni el Verde ni el PT han demostrado que puedan sobrevivir electoralmente sin el respaldo de Morena. Su fuerza propia ha sido motivo de debate desde hace años y, compitiendo en solitario, tendrían un desafío considerable para conservar el registro.
Por ahora todo forma parte del reacomodo político rumbo a 2027. Lo único verdaderamente seguro es que, una vez más, los ciudadanos serán quienes financien el nacimiento de nuevos partidos con la esperanza de que representen causas sociales y no únicamente intereses de grupo.
Porque en la política mexicana cambian las siglas, cambian los colores y cambian los discursos. Lo que rara vez cambia es la velocidad con la que se abren las arcas públicas cuando aparece un nuevo partido político.