Bustamante: Cuando la falta de relevo fortalece al poder

 Bustamante: Cuando la falta de relevo fortalece al poder

Por: Lic. Rosbel Bazán López

La política local necesita menos nostalgia por las viejas glorias y más formación de nuevos liderazgos.

Bustamante, Tamaulipas.— En la política hay momentos en los que la ausencia de contrapesos dice tanto como la permanencia de quienes gobiernan. En Bustamante, el escenario político obliga a plantear una pregunta: ¿dónde están los liderazgos capaces de construir una alternativa frente al gobierno municipal que encabeza la doctora Maricela Rodríguez González?

Más allá de simpatías, colores partidistas o diferencias personales, lo que llama la atención es la aparente falta de figuras que logren articular un proyecto alternativo con presencia, organización y respaldo social. Y cuando las opciones no consiguen consolidarse, el problema no necesariamente comienza en las urnas, sino mucho antes: en la formación de cuadros, la apertura de espacios y la capacidad de los partidos para preparar a quienes habrán de tomar las riendas del municipio.

Durante años, buena parte de la clase política local ha parecido más interesada en conservar posiciones que en construir una generación de relevo. Se ha privilegiado la permanencia de los mismos personajes, mientras los jóvenes con inquietudes de participación pública no siempre encuentran oportunidades para formarse, adquirir experiencia y demostrar su capacidad.

El resultado es un vacío que tarde o temprano termina por hacerse evidente: cuando se necesitan nuevas propuestas, escasean las figuras con trayectoria, preparación y arraigo social capaces de encabezar un proyecto colectivo.

Pero el problema no se limita a la edad. También pasa por la formación.

Quien aspira a gobernar debe entender que administrar un municipio exige mucho más que conocer a la gente, recorrer comunidades o tener habilidad para negociar apoyos. Se necesita preparación para comprender los problemas públicos, interpretar presupuestos, conocer las leyes, diseñar políticas y distinguir entre las necesidades de la población y los intereses particulares.

La educación formal no garantiza por sí sola un buen gobierno, pero abre herramientas para analizar la realidad con mayor rigor. La experiencia tampoco debe despreciarse: puede aportar conocimiento del territorio, sensibilidad social y comprensión de las necesidades cotidianas. Lo deseable es que ambas se complementen.

Por eso, más que descalificar a quienes tuvieron menos oportunidades educativas, Bustamante necesita una clase política dispuesta a capacitarse, actualizarse y asumir que gobernar es una responsabilidad que exige preparación permanente. El verdadero problema no es únicamente el grado académico de una persona, sino su disposición para aprender, escuchar y actuar en beneficio de la comunidad.

En ese contexto, Morena también tiene una tarea pendiente si pretende consolidar una estructura política capaz de trascender coyunturas electorales. La formación de liderazgos no puede reducirse a repartir cargos, organizar reuniones o confiar en que la fuerza de una marca partidista resolverá las carencias de organización. Se requieren perfiles con trabajo territorial, credibilidad, conocimientos y capacidad para construir consensos.

Y aquí aparece una responsabilidad que corresponde a los políticos de mayor trayectoria. Quienes durante años ocuparon espacios de decisión todavía pueden aportar mucho, pero quizá su contribución más valiosa ya no consista en buscar nuevamente la silla principal, sino en compartir conocimientos, formar equipos y acompañar a las nuevas generaciones.

La experiencia política tiene sentido cuando se convierte en escuela, no cuando se transforma en una barrera que impide el surgimiento de otros liderazgos.

Bustamante necesita jóvenes que se preparen, conozcan sus comunidades y entiendan que la política no es un patrimonio personal ni una herencia de grupo. Necesita ciudadanos capaces de proponer, debatir y construir alternativas, pero también instituciones partidistas que les abran las puertas y les permitan acceder al poder.
A la fecha hay un montón de personajes que aspiran a gobernar el municipio de Real de los Ynfantes, sin tener la capacidad requerida como mínimo para determinar lo que realmente es el bien común, más bien parecería que es una obsesión por gobernar el pueblo que lo vio nacer como el caso de Ramiro González Correa, quien por más de 20 años ha insistido en convertirse en el alcalde de Bustamante y se ha distinguido por ser experto tránsfuga, ha brincado por todos los partidos políticos, (¿esa acción será seriedad?) sin tener una preparación académica, al menos básica y, en realidad si puede ser munícipe, si el voto popular le otorga el poder, porque la Constitución de la República y la de Tamaulipas lo habilitan, pero, está en sus manos no insistir porque su ignorancia es supina, y la modernidad lo ha dejado muy marginal, además en su perfil de WhatsApp, refiere que vive y trabaja en Nuevo Laredo, y aunque la ley electoral le abre las puertas por ser nativo de Bustamante no es ético y raya en la deshonestidad .
Peroooooo, —por amor propio debería desistir de dirigir los destinos de Bustmante, porque en los tiempos modernos ya no caben las personas con preparación escolar mínima, porque también la comprensión del entorno político y social aunado a sus problemáticas son un gran reto para las personas que ya se han preparado en las aulas y conocen los adelantos de la vida moderna y, no sería honesto que un alcalde con instrucción reducida tomara decisiones que perjudiquen a la población, por desconocimiento no por maldad,- porque su comprensión de las problemáticas no le alcanza a dilucidar que es lo mejor para un pueblo que espera paciente grandes decisiones a los grandes retos sociales.
Ramiro, ya es un adulto mayor, y nadie dice que no gobernaría apegado a los lineamentos éticos y jurídicos, pero sería un grave riesgo para los bustamantenses.
La gente piensa que de ganar las elecciones próximas- gobernaría a control remoto porque solo el ombligo tiene enterrado en Bustamante y sus negocios están en Nuevo Laredo, ¿o acaso quiere gobernar esta comunidad serrana para expandir su negocio en la región fronteriza con el peculio de los bustamantenses? Ahí se las dejamos de tarea.

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