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Cada vez es más difícil tener acceso al agua limpia

 Cada vez es más difícil tener acceso al agua limpia

Fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático están empeorando el acceso al agua y saneamiento en comunidades rurales y de bajos ingresos de Estados Unidos, que a su vez serán las más afectadas.

Un reporte actualizado y publicado por el Instituto Pacífico, DigDeep y el Centro para la Seguridad y la Cooperación Hídrica —organizaciones sin fines de lucro— advierte que además de sequías, tormentas, inundaciones, temperaturas extremas, incendios forestales y el aumento del nivel del mar traen riesgos inmediatos y futuros y afectarán de forma desproporcionada a estas poblaciones.

Según la investigación, firmada por cuatro autoras, entre las razones que hacen que ciertas comunidades e individuos sean más vulnerables están décadas de racismo institucional y sistémico, regulaciones inconsistentes y falta de inversión en infraestructura.

Entre la población que vive en Estados Unidos, el informe identifica a los latinos, los negros, los asiáticos, los indígenas y los isleños del Pacífico como algunas comunidades más vulnerables al cambio climático.

Asimismo, la Agencia de Protección Ambiental encontró que el cambio climático afecta más a latinos e hispanos porque tienen alta participación en trabajos de agricultura, construcción y otras industrias expuestas a condiciones al aire libre.

Pero además, advierten que el número de hogares sin acceso al agua y saneamiento está aumentando en Estados Unidos. Citan situaciones como inundaciones y huracanes, que pueden dejar fuera de servicio sistemas de agua y saneamiento —lo que pone en peligro la salud de personas— o sequías, que pueden afectar a la calidad de agua limpia.

Por ejemplo, en años recientes, incendios forestales en Lahaina, Maui, e inundaciones en Jackson, Mississippi, dejaron a residentes sin agua limpia debido a los daños graves causados en la red de distribución de agua y otras infraestructuras.

El reporte, el primero de una serie que explora asuntos entre el agua y la equidad climática, sintetiza literatura ya existente sobre la intersección del agua, el saneamiento y el cambio climático.

Recoge en parte las conclusiones de la Cuarta y Quinta Evaluaciones Nacionales de Estados Unidos —elaboradas por el gobierno federal—, que reconocen que el cambio climático está disminuyendo la calidad y cantidad de agua mientras aumenta la demanda entre la población. Uno de los factores que agrava esta amenaza es, además, que la infraestructura hídrica está llegando al fin de su vida en muchas partes del país.

La situación va a empeorar, “si no se toman medidas importantes para reducir estos impactos”, dijo a The Associated Press Shannon McNeeley, investigadora senior en equidad de agua y clima para el Instituto Pacífico.

Ya en 2019, otro estudio, elaborado por organizaciones dedicadas al estudio del agua, estimaba que más de dos millones de personas en Estados Unidos viven sin acceso a agua corriente ni fontanería en sus casas y, además, que millones se abastecen de sistemas de agua que incumplen la Ley De Agua Potable Segura, una ley federal.

Por cada hogar con esas deficiencias, la economía pierde casi 16 mil dólares al año debido a los gastos médicos derivados, el tiempo y el dinero destinado a conseguir agua embotellada, la poca dedicación a los estudios o el trabajo y las muertes prematuras relacionadas, según un estudio de DigDeep.

En California, miles de hogares tuvieron escasez de agua y pozos domésticos se secaron durante las últimas sequías. Eso provocó que hubiera familias tuvieron que depender de entregas de agua financiadas por el Estado para bañarse, lavar, tomar y comer. En partes del Valle Central californiano, hay pequeños sistemas de agua que están envejeciendo y sin medios financieros para hacer arreglos, modernizaciones o para tratar agua que no cumple con estándares de calidad.

Gregory Pierce, director del Laboratorio de Soluciones para el Derecho Humano al Agua en la Universidad de California, Los Ángeles, quien no es parte del informe, dijo que comunidades rurales están especialmente en riesgo de ver limitado su acceso al agua. En muchos casos, dependen de pozos domésticos, tanques sépticos o pequeños sistemas de agua y carecen de otras reservas o de apoyo gubernamental.

“Si una inundación arrasa tu pozo, lo que ha ocurrido en gran parte del sureste y noreste con huracanes, y se contamina (el agua), literalmente no tienes otra fuente a la que acudir”, apuntó Pierce. “Si un incendio quema tu tanque séptico, tendrás que pagar los dólares de tu bolsillo para reemplazarlo”.

Las temperaturas extremas son otra amenaza. En 2021, una tormenta invernal en Jackson, Mississippi, una ciudad donde predomina la población negra, provocó la rotura de tuberías y el 70% de los residentes se vio obligado, por recomendación de las autoridades, a hervir agua durante un mes después de la tormenta. Las inundaciones del siguiente año empeoraron la situación.

David Woodard, director del Proyecto de Agua de DigDeep en Appalachia, ha notado un aumento en inundaciones en áreas de Virginia del Oeste y Kentucky. “Lo primero que vemos son las inundaciones y las estamos viendo con más frecuencia que antes”, dijo. “Ahora parece que estamos teniendo lo que se llamaría una inundación de 100 años casi cada pocos años.”

La última fue en 2022, donde lluvias torrenciales causaron inundaciones catastróficas en el este de Kentucky, que dejaron docenas de víctimas y dañaron sistemas de agua y saneamiento.

“El impacto que estamos viendo en las comunidades en retroceso es una señal de que nos estamos moviendo en la dirección equivocada en este país y que esto sólo empeorará por los impactos climáticos que se describen en este informe”, agregó Kimberly Lemme, directora ejecutiva para DigDeep Labs.

Sólo en 2023 Estados Unidos tuvo un récord de 28 desastres y, según las autoridades, cada uno costará por lo menos mil millones de dólares en daños.

Copernicus, la agencia climática europea, declaró que el año pasado fue el más caliente registrado en la Tierra y científicos han advertido que el aumento de las temperaturas en 2024 puede traer más eventos climáticos extremos.

Gregory Pierce apuntó que una manera para hacer a las comunidades más resilientes sería consolidar los sistemas pequeños de agua cuando sea posible, así como mejorar el tiempo de respuesta en emergencias.

“Creo que la magnitud del problema es bastante abrumadora en algunas comunidades de primera línea en áreas rurales, pero creo que si se reducen al menos los peligros que esas comunidades probablemente enfrentarán, se vuelve un poco más manejable”, dijo.

Por su parte, las autoras del informe enfatizan en que para cerrar la brecha de acceso a servicios como el agua y aumentar la capacidad de las personas más vulnerables para enfrentar los efectos del cambio climático se necesitan enfoques innovadores y desmantelar barreras contribuyentes a este problema.

“Sin reducciones inmediatas de emisiones de gases de efecto invernadero, estas consecuencias graves del cambio climático en el agua y saneamiento seguirán empeorando y las comunidades de bajos ingresos y comunidades de color sufrirán mas”, dijeron en el reporte.

Con información de Latinus

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