Deberíamos tener conocimientos para comprender el contexto de aquello que criticamos
Por.- Lic. Rosbel Bazán López
—Román Barrón legendario personaje que gobernó el municipio de Bustamante desde su rancho.
La expresión «PONÍA Y QUITABA PRESIDENTES» en referencia a don Román Barrón Torres; — tiene un sentido figurado de gran fuerza literaria y política. No debe interpretarse literalmente, sino como una metáfora del poder que una persona ejerce sobre las estructuras de gobierno.
Me causó extrañeza que en el ejemplar próximo pasado del periódico en este caso en las redes sociales donde se difundió la nota sobre la vida de Román Barrón… el profesor Juan Francisco Moreno, con asentamiento legal en el ejido Calabacillas, del municipio de Bustmante Tam; hiciera un cometario tan a la ligera sobre la semblanza que difundimos, datos biográficos o más bien un reportaje que es un género periodístico informativo, mismo que desarrolle he intitule — ROMAN BARRÓN TORRES: EL CACIQUE QUE MOVIA LOS HILOS DEL PODER EN BUSTAMANTE— es un tema de iteres general.
Seguramente en la escuela a la que asistió el profesor Juan Francisco, abrevó de los libros y los cultos profesores que le impartían catedra lo que significa el sentido figurado y otras licencias literarias que son muy socorridas por quienes escriben los acontecimientos acaecidos en el pasado. Y, no profesor Moreno, Román Barrón no quitó alcaldes en el sentido estricto de la acepción, pero ese comentario tan básico es el argumento de los que no entiende la magnitud de una expresión literaria.
Razonamiento literario
Cuando se dice que alguien «ponía y quitaba presidentes», se construye una imagen de poder superior al que formalmente corresponde a un gobernante.
La expresión sugiere que esa persona tenía tanta influencia, capacidad de negociación, control político o poder de decisión que podía favorecer la llegada de determinados personajes a la Presidencia o contribuir a que otros se quedaran en… el camino.
Hay varias licencias literarias implícitas:
Metáfora: presenta el ascenso y la caída de los presidentes como si fueran objetos que alguien coloca o retira de un sitio… en sentido figurado se establece, no que separo– o derroco alcaldes, sino que como piezas de ajedrez— el cacique movía y daba Jaque Mate a la figura de un político cuando él así lo deseara. Y por consiguiente eran olvidados de la escena política, porque al cacique así le convenía
Hipérbole: exagera la dimensión del poder de una persona para destacar su enorme influencia.
Sinécdoque: utiliza la figura del presidente para representar todo el aparato del poder político.
Personificación implícita del poder: convierte una estructura compleja de intereses, alianzas y decisiones en la voluntad de un solo individuo.
El sentido más profundo
La expresión no habla solamente de autoridad; habla de poder detrás del poder.
Es decir, distingue entre quien ocupa formalmente la Presidencia y quien, sin necesariamente ocupar un cargo público, tiene la capacidad de influir decisivamente en quién llega a ella, cuánto permanece y bajo qué condiciones gobierna.
Una reflexión con mayor profundidad literaria
Podríamos expresarlo así:
«Decir que alguien ponía y quitaba presidentes no significa atribuirle literalmente la facultad de nombrar o destituir mandatarios. Es una licencia del lenguaje que magnifica su influencia hasta convertirlo en una especie de arquitecto del poder: no necesariamente habitaba el palacio, pero, según esa representación, movía las piezas de quienes lo habitaban. La frase establece una diferencia entre el poder visible, que se ejerce desde el cargo, y el poder invisible, que se ejerce desde la influencia».
En esencia: no necesariamente era presidente quien tenía el poder; era quien, según esa expresión, tenía influencia suficiente para decidir quién podía llegar a serlo.
Y ahí reside la fuerza literaria de la frase: el poder más grande no siempre es el que se ostenta, sino el que se ejerce sin necesidad de aparecer.
Román Barrón Torres