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El mazo del Decidor

 El mazo del Decidor

Cd. Víctoria.- No se aprecia una luz de prudencia, de sensatez, de madurez que pueda hacer que los diputados del Congreso del Estado, lleven a feliz acuerdo sus tareas parlamentarias.

Existe una evidente crisis al interior donde se han polarizado los grupos parlamentarios y ninguno quiere ceder o, al menos, llegar a un acuerdo con cordura.

Desde el pasado martes, en un hecho insólito, la sesión del Congreso se encuentra en “receso”, sin tener una justificación real y objetiva, sino que es resultado de la actitud beligerante de los dos grupos parlamentarios con mayoría en la legislatura.

Se ignora el por qué de un receso que ha durado días enteros, no se encuentra la razón legal de esa decisión, pero ahí la tienen los tamaulipecos.

Ese es el nivel de los legisladores, bajo, escaso, ramplón e inútil. Ninguno se salva.

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Como suele decirse, en la guerra y en el amor, todo se vale.

En esta época electoral, año político, los partidos deben sumar y no restar.

El partido verde hace lo suyo con Manuel Muñoz que se ha agenciado los servicios de, hasta el momento, cinco ex alcaldes priistas que ya se unieron a u causa.

Tiene ex alcaldes de Abasolo, Llera, Jiménez y acaba de sumar su más reciente adquisición en la persona de Santos Zurita, ex alcalde de Casas.

Seguramente que otros ex alcaldes priistas se le unirán en la causa para darle peso y sustento al Partido Verde en Tamaulipas.

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A la capital del estado han regresado los hechos violentos, los balazos, las persecuciones. 

La absurda política de abrazos y no balazos, es una de las causas del regreso de la violencia.

Eso no lo ve el des gobierno federal, para nada, y algo peor, no le importa.

En las dos recientes semanas, los victorenses hemos estado inmersos en un ambiente de inseguridad y de violencia, donde suelen salir perjudicados los ajenos a los conflictos entre carteles.

Los delincuentes actúan, se desplazan, se movilizan con absoluta libertad y realizan sus acciones delictivas a plena luz del día, sin recato alguno.

Quién pondrá paz verdadera?.

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Editor2