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El tallado de ixtle, una actividad económica en extinción

 El tallado de ixtle, una actividad económica en extinción

El ixtle es una fibra natural que se obtiene de la planta de lechuguilla, la cual crece de manera silvestre en la zona del Altiplano Tamaulipeco, esta fibra ha sido utilizada desde mediados del siglo XIX para elaborar diversos productos de cordelería, como sogas, costales, cepillos y escobas y fue la riqueza económica de Tula a a principios del siglo XX.

Sin embargo, esta actividad económica está en riesgo de desaparecer debido al abandono de las nuevas generaciones.

El proceso de recolección y talla del ixtle es muy laborioso y requiere de mucha destreza y resistencia física, es un trabajo realizado en su mayoría son hombres, que caminaban largas distancias por el semidesierto, buscando las plantas de lechuguilla que tengan las pencas intermedias, y del cogollo o puya, que son las que contienen la fibra. Con un pico, arrancan las pencas de raíz y las depositan en un saco de ixtle llamado oaxaca, luego, trasladan las oaxacas a un lugar donde puedan tallar las pencas, es decir, raspar la pulpa verde con una cuchilla para extraer la fibra blanca. Este trabajo el tallar, se realiza bajo los fuertes rayos del sol, sin protección ni seguridad, y expuestos a las espinas y el duro sol.

Estás eran jornada de trabajo muy prolongadas y casi siempre se combinaba con la labor de pastor de Chivas donde al tallandero, llevaba a sus hijos ya sea niños o jóvenes que acompañan a sus padres durante la faena.

Aunque actualmente el precio de kilo de la fibra ha alcanzado casi los $30 es bastante difícil encontrar en la zona rural de Tula que se dedique en exclusividad a esta labor, los jóvenes de ahora ya no quieren pastorear mucho menos tallar y prefieren irse a Estados Unidos a ganar buenos dólares.

La calidad de la fibra de Tula que era legendaria, pero ya no les interesa a las nuevas generaciones trabajarla, el ixtle que no solo tiene un valor económico, sino también cultural y ecológico va camino a la extinción.

Esta fibra forma parte de la identidad y la historia de las comunidades rurales del noreste de México, que han desarrollado una serie de conocimientos, técnicas y tradiciones en torno a la lechuguilla, además, el ixtle es un producto biodegradable y sustentable, que no contamina el medio ambiente ni consume recursos naturales no renovables. Por el contrario, la lechuguilla es una planta que ayuda a conservar el suelo, la flora y la fauna del desierto.

Sin embargo, la actividad del tallado de ixtle está en peligro de extinción, ya que las nuevas generaciones de los ejidos han perdido el interés por esta actividad, que consideran poco rentable y prestigiosa, y prefieren emigrar a las ciudades o a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades.

Por lo que es necesario tomar medidas para preservar y revalorizar el ixtle, como la creación de áreas naturales protegidas, la capacitación y el apoyo a los productores, la diversificación y la innovación de los productos, la promoción y la difusión del ixtle como una fibra ecológica y cultural, y la participación de las instituciones públicas y privadas, así como de la sociedad civil, en la defensa y el rescate de esta actividad ancestral.

El tallado de ixtle es una actividad económica que ha sido practicada por generaciones de familias de Tula y que ha dado origen a una rica cultura y a una variedad de productos de cordelería, es necesario tomar medidas urgentes para proteger y promover el ixtle, como una fibra natural, sustentable y cultural, que representa una fuente de ingreso, una forma de vida y una identidad para miles de familias de esta zona del sur de Tamaulipas.

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