Entre golondrinos, políticos reciclados y sueños de Palacio Municipal, Morena comienza a calentar motores rumbo a la sucesión.
Por: Lic. Rosbel Bazán López
En Bustamante ya comenzó el desfile de los que sueñan con sentarse en la silla presidencial. Varios se registraron como coordinadores de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, una denominación muy elegante para quienes, en el fondo, ya andan midiendo el tamaño de la silla que ocupa la doctora Maricela Rodríguez González. ¡Pero calma, caballeros y dama! Que una cosa es anotarse en la lista de los suspirantes y otra muy distinta tener con qué competir.
Porque en la política de Bustamante hay aspirantes que llevan tantos años soñando con la Presidencia Municipal que, si los sueños pagaran impuestos, ya tendrían adeudos con el Ayuntamiento.
RAMIRO GONZÁLEZ CORREA: MÁS DE 20 AÑOS TOCANDO LA PUERTA
Ahí está Ramiro González Correa, quien lleva más de dos décadas acariciando la idea de convertirse en alcalde. Un sueño persistente, de esos que ni las derrotas ni el calendario consiguen borrar. Sin embargo, hay un pequeño detalle que sus adversarios seguramente pondrán sobre la mesa: su presunta residencia en Nuevo Laredo, mientras su presencia en Real de los Ynfantes se intensificaría cuando se acercan las elecciones.
Y aquí surge la pregunta del millón: ¿cómo se gobierna Bustamante cuando se vive lejos de Bustamante? ¿Por videollamada, por WhatsApp o con un secretario que le pase los pendientes?
Porque una cosa es venir a picar piedra en temporada electoral y otra muy distinta es conocer de primera mano las necesidades de la gente durante los 365 días del año. El municipio no necesita un alcalde de tiempo compartido, sino uno de tiempo completo.
EPIFANIO MORALES CONTRERAS: DEL AZUL AL GUINDA, SIN ESCALAS
Otro personaje que vuelve a la carga es Epifanio Morales Contreras, quien desde 2002 viene coqueteando con la posibilidad de gobernar el municipio.
En aquellos años se identificó con el PAN y, según las historias políticas locales, hasta se autoproclamó Pancho Villa desde un templete en la plaza principal. Después, el revolucionario cambió de nombre y apareció el apodo de El Potrillo. Ahora, el horizonte político lo encuentra buscando acomodo en Morena.
¡Vaya que los colores partidistas pasan, pero el sueño de la Presidencia Municipal permanece!
La pregunta es si esta nueva aventura vendrá acompañada de una estructura capaz de respaldarlo o si nuevamente se quedará en el intento. Porque para gobernar no basta con cambiar de camiseta, desempolvar viejas aspiraciones y anunciar que ahora sí llegó la hora de la revancha.
ABEL MIRELES: VOLUNTAD NO ES LO MISMO QUE ESTRUCTURA
También aparece Abel Mireles, vinculado al ejido Plutarco, en el municipio de Bustamante. Su nombre se suma a la lista de quienes buscan abrirse camino en la contienda.
Sin embargo, en una competencia electoral de esta naturaleza, la voluntad personal no lo es todo. Se necesitan organización territorial, equipo de trabajo, respaldo ciudadano y capacidad para construir acuerdos.
YOHELI SALGUERO HERNÁNDEZ: UNA ASPIRACIÓN QUE TENDRÁ QUE ECHAR RAÍCES
La presencia femenina también se hace notar con Yoheli Salguero Hernández, joven enfermera que se siente con arrestos para incursionar en la sucesión en Bustmante quien, ha manifestado interés en participar en la política municipal.
Su reto será demostrar que cuenta con respaldo ciudadano suficiente para competir en serio. El origen familiar que refiere, relacionado con su abuelo y el ejido San Vicente, podrá formar parte de su historia personal, pero en política la ascendencia no sustituye el trabajo propio.
Porque el arraigo no se hereda como una parcela: se construye caminando las comunidades, escuchando a la gente y respondiendo cuando no hay elecciones a la vuelta de la esquina.
YULISSA VARGAS BECERRA
Representante de la doctora María de Villarreal le da un cierto plus en la próxima contienda electoral, pero no es suficiente para competir por la silla más anhelada de Bustamante.
EL BRONCO ROMÁN REYES PÉREZ: POPULARIDAD EN FACEBOOK, PERO ¿Y LOS VOTOS?
Y llegamos a uno de los nombres que más conversación despiertan: Román Reyes Pérez, conocido como El Bronco, originario del ejido Las Antonias y quien ya participó como candidato de Morena en el proceso electoral anterior.
Su ventaja es que no llega como un desconocido. Tiene antecedentes de participación política y, según sus simpatizantes, cierta popularidad que le permite hacerse notar en el escenario municipal.
Se comenta que aprovecha las redes sociales para promover su imagen, acude a eventos públicos para saludar a los ciudadanos y busca acercamientos con autoridades estatales cuando se presenta la oportunidad.
Pero aquí viene la pregunta incómoda: ¿la popularidad digital se convierte en votos en las urnas?
Porque una cosa es cosechar reacciones en Facebook y otra muy diferente es construir una estructura que movilice ciudadanos en las comunidades y las secciones electorales.
También se cuestiona su residencia en Ciudad Victoria y su presencia intermitente en Bustamante. Si pretende gobernar el municipio, tendrá que despejar las dudas sobre su arraigo, su disponibilidad y su compromiso cotidiano con la población.
Porque para ser alcalde no basta con aparecer en la fotografía cuando llega el gobernador; también hay que estar presente cuando el ciudadano necesita resolver un problema.
LA SILLA NO SE GANA CON PURAS GANAS
El problema de algunos suspirantes de Bustamante es que parecen confundir el registro con una candidatura, la popularidad con la estructura y las aspiraciones personales con el respaldo ciudadano.
Morena tendrá que decidir quién cuenta con las mejores condiciones para representarlo.
Aparece la figura de la doctora Maricela Rodríguez González, cuya posición como alcaldesa la convierte en el referente obligado de cualquier análisis sobre la sucesión municipal.
Quienes aspiren a relevarla tendrán que demostrar que pueden construir una alternativa competitiva, no solamente anunciar que quieren ocupar su lugar.
En política, las alianzas cambian, los grupos se reacomodan y hasta el aspirante que parecía destinado a quedarse mirando puede terminar dando la sorpresa.
Por ahora, Bustamante tiene varios apuntados, muchas aspiraciones y una pregunta que ninguno puede responder solamente con publicaciones en redes sociales: ¿quién tiene verdaderamente con qué ganar?
Porque en la política municipal hay una diferencia enorme entre querer la silla, acercarse a la silla y tener los votos para sentarse en ella.
Y mientras los suspirantes hacen cuentas, sacan fotografías y comienzan a mover sus fichas, los ciudadanos tienen la última palabra.
Moraleja política: en Bustamante sobran los que quieren ser alcaldes; lo que falta por demostrar es quién tiene territorio, equipo, arraigo y proyecto para gobernar. Porque para llegar al Palacio Municipal no basta con conocer el camino: hay que convencer a quienes tienen la llave.