ENTRE MULTAS, IRREGULARIDADES Y MAESTROS CANSADOSColumna: Conciencia Ciudadana
Por Luis Armando González Isas
La información de los últimos días nos deja temas muy distintos, pero todos merecen atención: desde las sanciones electorales y las irregularidades detectadas en un operativo federal, hasta una realidad mucho más cercana a las familias: lo que está ocurriendo dentro de las aulas.
Comencemos por la política. Morena ha acumulado sanciones del Instituto Nacional Electoral relacionadas con casos de afiliación indebida. El asunto merece precisión: cuando hablamos de que aparece como el partido más multado, nos referimos específicamente a este rubro y no necesariamente al total de sanciones electorales por todos los conceptos.
Y aquí el color partidista debería pasar a segundo término. Si un ciudadano aparece afiliado a una organización política sin haber otorgado voluntariamente su consentimiento, corresponde a las autoridades investigar y, cuando proceda conforme a la ley, sancionar. La democracia también comienza respetando algo tan elemental como la voluntad de cada ciudadano para decidir si quiere o no pertenecer a un partido político.
Y mientras en materia electoral aparecen estos cuestionamientos, en Guanajuato surgió otro caso que merece seguimiento. Juan Francisco Vera Ayala fue separado de la delegación de la Fiscalía General de la República después de que se detectaran anomalías relacionadas con el operativo en San José Iturbide, donde fueron asegurados alrededor de 59 millones de litros de combustible.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, explicó que entre las inconsistencias detectadas se encontraba el tiempo transcurrido entre el operativo y el momento en que fue informado públicamente, además de información que todavía requería verificación.
Y eso cambia considerablemente la lectura inicial del caso. Porque una cosa es anunciar un enorme golpe contra el robo de combustible y otra es que posteriormente tengan que revisarse documentos para determinar con precisión la situación jurídica y procedencia del producto asegurado.
La FGR tendrá que aclararlo. En asuntos de semejante magnitud no basta con el impacto de una cifra espectacular; también importa que los procedimientos y la información difundida estén correctamente sustentados.
Pero mientras la política y los operativos federales generan titulares, hay otra historia desarrollándose diariamente frente a nosotros.
Maestros de Tamaulipas nos han expresado su preocupación por la carga de trabajo que enfrentan. Preparar clases, revisar trabajos, realizar planeaciones, atender a los padres de familia, entregar evidencias y cumplir con evaluaciones y actividades administrativas ocupa una parte importante de su jornada.
A eso agreguemos la disciplina.
Una maestra me lo describía de manera sencilla: hay momentos en que, en lugar de enseñar, buena parte del tiempo se va diciendo: “siéntate”, “no te pares”, “no pelees”, “pon atención”, “escribe”.
Los docentes consultados consideran que parte del problema requiere también mayor respaldo desde los hogares. La escuela educa, pero difícilmente puede sustituir completamente la responsabilidad formativa de la familia.
Y ahora algunos profesores señalan además la carga que representan instrumentos de evaluación que identifican como IDAI e ICE, este último referido por ellos como aplicable a partir del tercer grado.
No dicen que no quieran evaluar. Lo que preguntan es algo mucho más sencillo: ¿a qué hora enseñamos?
Precisamente en medio de esta discusión resulta interesante observar lo que está haciendo la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Más de dos mil docentes de las regiones norte, centro y sur participan en la jornada académica “Trilogía Magistral: Evaluación de los Aprendizajes y la Socioformación”, impartida por el Dr. Sergio Tobón Tobón.
Al inaugurar estos trabajos, el rector Dámaso Anaya Alvarado expresó una frase que vale la pena rescatar: el verdadero cambio comienza directamente en las aulas.
Y ahí está precisamente el punto.
Evaluar es necesario. Capacitar también. Pero quizá el desafío de nuestro sistema educativo no sea solamente aplicar más instrumentos, sino conseguir que la evaluación verdaderamente ayude a enseñar mejor.
La capacitación que realiza la UAT pone sobre la mesa esa discusión: cómo evaluar los aprendizajes y cómo acompañar integralmente al estudiante.
Al final podemos hablar de partidos políticos, multas, investigaciones, funcionarios separados de sus cargos y grandes operativos. Todo ello es importante y debe mantenerse bajo el escrutinio público.
Pero hay una noticia que debería importarnos todos los días y que rara vez ocupa las primeras planas: lo que sucede dentro de un salón de clases.
Ahí se está formando la próxima generación.
Y si queremos mejores alumnos, mejores profesionistas y mejores ciudadanos, tendremos que comenzar por algo elemental: escuchar, respaldar y capacitar a nuestros maestros, pero sobre todo permitirles hacer aquello para lo que llegaron al aula: enseñar.