¡La memoria sí existe, profe. Meléndez!

 ¡La memoria sí existe, profe. Meléndez!

Hay políticos que creen que el tiempo borra expedientes. Que basta con cambiar el discurso, recorrer municipios del Altiplano, estrechar manos y prometer soluciones para que nadie recuerde lo que hicieron cuando tuvieron poder.

Ese parece ser el caso de Enrique Meléndez Pérez, quien hoy se presenta como defensor de los maestros próximos a jubilarse y promotor de una pensión digna.

El problema es que entre el magisterio todavía hay muchos que conservan memoria y que no están dispuestos a comprar la versión actual de la historia.

Los profesores de mayor trayectoria recuerdan que en los años ochenta, cuando comenzaba a construir su carrera sindical, Meléndez Pérez no precisamente encabezaba movimientos democráticos.

Por el contrario, quienes participaron en la corriente magisterial liderada por José Luis García García, “El Chino”, aseguran que fue parte del aparato que ayudó a contener y desarticular aquella expresión de inconformidad.

La factura, dicen, duró décadas. Muchos de los identificados con ese movimiento jamás pudieron aspirar a posiciones de liderazgo sindical en sus delegaciones.

Por eso resulta llamativo que ahora se coloque la bandera de la defensa magisterial. Más aún cuando varios docentes recuerdan otro episodio incómodo: la reforma a la Ley del ISSSTE de 2007.

En aquel momento, Enrique Meléndez Pérez era diputado federal y presidía la Comisión de Educación en San Lázaro. Fue una de las figuras cercanas al grupo político que respaldó la reforma impulsada durante el gobierno de Felipe Calderón y respaldada por Elba Esther Gordillo.

La misma reforma que hoy muchos maestros señalan como responsable de afectar sus condiciones de retiro.Y si de banderas se trata, tampoco falta quien mencione el SARTET.

Aunque suele presumirse como uno de los logros de su gestión sindical, hay voces que sostienen que el modelo original fue tomado de experiencias exitosas de otros estados donde opera con esquemas más transparentes y rentables para los socios.

La crítica recurrente es que, en Tamaulipas, algunos dirigentes terminaron viendo esos recursos más como herramienta de control político que como patrimonio de los trabajadores.

En política, reinventarse es válido. Lo que resulta complicado es pedir confianza cuando la hemeroteca, los archivos sindicales y la memoria de los maestros cuentan una historia distinta.

Porque una cosa es recorrer el Altiplano prometiendo defender jubilaciones, y otra muy diferente convencer a quienes llevan cuarenta años tomando lista y que todavía recuerdan perfectamente quién estaba de cada lado cuando se tomaron las decisiones que hoy siguen pesando sobre el magisterio.

Saciamorbos: En política, la amnesia suele ser una estrategia; el problema aparece cuando los afectados aún conservan memoria.

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