México y la crisis educativa: entre el rezago y la fabricación de ignorancia
Por: Lic. Rosbel Bazán López
La educación en México atraviesa uno de los momentos más polémicos y preocupantes de las últimas décadas. Diversas decisiones impulsadas desde el gobierno y respaldadas por resoluciones judiciales han generado una profunda inconformidad entre padres de familia, docentes y especialistas, quienes consideran que el país avanza en franco retroceso en materia educativa.
En los últimos años se han eliminado mecanismos de evaluación académica, reglamentos escolares y sanciones disciplinarias que durante décadas formaron parte de la vida educativa en México.
Hoy, aspectos como el corte de cabello, los retardos, los controles de higiene escolar e incluso ciertos criterios de asistencia y aprovechamiento han sido flexibilizados bajo el argumento de garantizar derechos y evitar la discriminación.
A ello se suma la desaparición de las escuelas de tiempo completo, programa que beneficiaba principalmente a familias trabajadoras y estudiantes de bajos recursos. También ha generado controversia el hecho de que alumnos con varias materias reprobadas puedan avanzar de grado, situación que para muchos debilita la cultura del esfuerzo y la excelencia académica.
Las críticas también alcanzan al sistema de becas, pues existen sectores que consideran que estos apoyos económicos se han convertido más en herramientas clientelares que en incentivos al mérito académico.
Mientras tanto, México continúa descendiendo en indicadores internacionales de calidad educativa, quedando rezagado frente a otras naciones que apuestan por la innovación, la disciplina y la competitividad.
En medio de esta discusión resurgió una frase atribuida al ex presidente Andrés Manuel López Obrador sobre que Morena obtenía votos “de las personas más ignorantes”.
Aunque posteriormente se aclaró que dicha expresión fue una cita del escritor Francisco Martín Moreno reproducida durante una conferencia mañanera del 7 de junio de 2022, el comentario sigue siendo motivo de debate político y social.
Para sus críticos, las políticas educativas impulsadas durante el actual proyecto político fomentan una sociedad menos crítica y más dependiente de programas asistenciales.
Consideran que se está debilitando la formación académica de millones de jóvenes, creando generaciones con menor preparación para competir en un mundo cada vez más exigente.
México enfrenta hoy un enorme desafío: recuperar la calidad educativa sin caer en excesos autoritarios, pero tampoco en una permisividad que termine condenando al país al rezago.
La educación debería ser el motor del desarrollo nacional, no un experimento político cuyos costos terminarán pagando las futuras generaciones.