Palmillas: el ave canta aunque la rama cruja

 Palmillas: el ave canta aunque la rama cruja

Por: Lic. Rosbel Bazán López

Por aquello de que “sobre advertencia no hay engaño”, el pasado 10 de septiembre arrancó formalmente el Proceso Electoral 2026-2027, cuyo calendario marca el domingo 6 de junio de 2027 como fecha para acudir a las urnas.
Y mientras en distintos rincones de Tamaulipas comienzan a escucharse nombres, movimientos, reuniones y los inevitables “yo no sé nada, pero…” que suelen acompañar los primeros escarceos de toda contienda electoral, en Palmillas parece que alguien decidió ponerle pausa al reloj político.
Allá la cosa está tranquila… demasiado tranquila.
Hasta ahora, al menos públicamente, nadie parece tener demasiada prisa por levantar la mano y decir: “¡Aquí estoy y quiero entrarle!”
Los llamados tradicionalistas, Jorge Monita y Jaime Barragán, permanecen —según se observa desde la barrera— sin hacer mucho ruido, sin sacar las banderas y, mucho menos, sin gastar pólvora antes de tiempo.
¿Será estrategia?
¿Será prudencia?
¿O simplemente estarán esperando a que los adversarios de siempre sean quienes den el primer paso?
Porque en política, como en el dominó, a veces conviene no enseñar todas las fichas desde el principio.
Mientras algunos pudieran estar calentando motores, haciendo cuentas y midiendo el terreno, en Palmillas parece prevalecer aquella vieja filosofía de “que los otros se muevan primero”.
Y aquí viene a cuento el célebre verso de Salvador Díaz Mirón, aquel que dice:
“El ave canta aunque la rama cruja,
como que sabe lo que son sus alas.”
Una frase que bien podría acomodarse a la circunstancia política palmillense.
Porque si Jorge y Jaime tienen confianza en su capital político, quizá no les quite el sueño que otros comiencen a moverse. Que levanten la mano, que hagan reuniones, que recorran caminos y que enseñen sus cartas.
Al fin y al cabo, el que sabe que tiene alas no necesariamente necesita brincar de la rama antes de tiempo.
La elección todavía está lejos y en política las carreras demasiado tempranas suelen consumir gasolina antes de llegar a la meta.
Así que, mientras unos pudieran estar afilando el sable, otros quizá prefieran permanecer tranquilos, observando desde la rama, escuchando cómo cruje y esperando el momento oportuno para emprender el vuelo.
Eso sí: que nadie confunda la calma con ausencia.
Porque en política, particularmente en municipios pequeños donde todos se conocen, el silencio también puede ser una forma de estrategia.
Y en Palmillas, por lo pronto, parece que el mensaje es sencillo:
“Que comiencen los demás… nosotros sabemos lo que son nuestras alas.”
Habrá que ver cuánto dura esta calma chicha y, sobre todo, quién será el primero que decida romperla.
Porque cuando finalmente alguien levante el vuelo, seguramente más de uno comenzará a mirar hacia arriba.
Y entonces sí… que cruja la rama.
La cita de Díaz Mirón está bien empleada: los versos aparecen en el poema .

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