Pomposo Vargas Verdines: entre la revolución, el poder y la leyenda
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Por Lic. Rosbel Bazán López // Colaboraciones de Francisco Alejos Becerra y Federico Avalos Medrano
- Crónica de un coronel, una colonia agrícola y una muerte anunciada en Miquihuana.
En la memoria de los pueblos hay personajes que no desaparecen con la muerte. Algunos permanecen en los documentos oficiales; otros sobreviven en las conversaciones de los ancianos, en los relatos transmitidos de abuelos a nietos y, con el paso de los años, terminan convertidos en personajes cuya vida se mueve en una frontera difícil de distinguir entre la historia y la leyenda.
Tal parece ser el caso del coronel Pomposo Vargas Verdines, militar relacionado con la Revolución Mexicana y con la formación de la colonia militar agrícola La Peña, en el municipio de Miquihuana, Tamaulipas.
Sobre su origen existen versiones encontradas. Hay quienes aseguran que nació en Miquihuana; otros sostienen que era de origen oaxaqueño. Hasta ahora, este punto requiere una investigación documental que permita establecer con certeza su lugar de nacimiento, su filiación y los primeros años de su vida.
Lo que sí forma parte de la tradición histórica de la región es su participación en la lucha armada revolucionaria al lado del general Alberto Carrera Torres, uno de los personajes más importantes del movimiento revolucionario en el noreste de México.
–Del campo de batalla a la colonia agrícola
La Revolución Mexicana modificó la vida de miles de hombres que tomaron las armas. Muchos recibieron grados militares durante la lucha y, posteriormente, al concluir los conflictos armados, esos grados fueron reconocidos dentro del nuevo orden institucional.
En el caso de Pomposo Vargas Verdines, la tradición local sostiene que existen documentos relacionados con el presidente de la República Emilio Portes Gil, mediante los cuales se le reconocía el grado militar que había obtenido durante la lucha revolucionaria. También se afirma que el Senado de la República intervino en la ratificación de sus insignias.
Este aspecto merece especial atención porque permitiría pasar de la tradición oral al terreno documental. Si esos documentos se localizan y autentican, podrían contribuir a reconstruir con precisión la trayectoria militar de Vargas Verdines y explicar las circunstancias que hicieron posible la creación de la colonia militar agrícola La Peña.
La idea de este tipo de colonias estaba vinculada con el propósito de incorporar a antiguos combatientes a la vida productiva. El hombre que había empuñado las armas debía convertirse también en agricultor, colonizador y productor de la tierra.
Pero, según la memoria de los habitantes de Miquihuana, el destino de Pomposo Vargas Verdines habría sido muy diferente al ideal que inspiraba aquella empresa
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–El coronel y el poder de La Peña
Con los años, la figura del militar comenzó a adquirir otra dimensión.
Los testimonios transmitidos por personas mayores describen a Pomposo como un hombre de carácter fuerte, irascible y acostumbrado a ejercer autoridad. En la colonia agrícola La Peña, dicen los viejos relatos, el coronel se convirtió en una especie de amo y señor.
Los campesinos trabajaban las tierras y le entregaban parte de las cosechas. Se habla particularmente de un régimen de medieros, mediante el cual el productor recibía una parte de la cosecha y el propietario o poseedor de la tierra recibía la otra.
Sin embargo, aquí aparece una contradicción histórica que debe investigarse con documentos.
Por una parte, se afirma que los campesinos eran colonos, es decir, que tenían derecho sobre una porción de tierra dentro de la colonia. ¿Por otra, la tradición sostiene que trabajaban tierras que consideraban pertenecientes al Coronel y que le debían favores o algún tipo de obligación? ¿Eran realmente propietarios de su parcela? ¿Qué régimen jurídico tenía la colonia?
–El automóvil del Coronel
Los relatos de quienes escucharon a sus mayores describían también la posición económica que llegó a alcanzar.
Se decía que Pomposo Vargas era un hombre muy rico que poseía un lujoso automóvil de aquella época un Ford modelo T 30 descrito por los testigos como un vehículo de 2 puertas descapotable con asientos de Piel.
Para una comunidad de aquellos años la presencia de un automóvil representaba mucho más que un medio de transporte.
Era también símbolo de poder, riqueza y posición social.
El coronel vivía en su finca, (en la peña) con comodidades poco comunes para la región, rodeado de sirvientes, animales finos y bienes que lo distinguían de la mayoría de los habitantes.
Pero cuánto mayor su riqueza, también crecía el resentimiento.
–El miedo y el rencor.
A Pomposo se le atribuían numerosos abusos unos de los relatos más repetidos sostienen que no respetaba compromisos amorosos o matrimoniales cuando una mujer llamaba su atención.
La memoria de los pueblos no siempre conserva fechas exactas, nombres completos o documentos. Muchas veces conserva algo distinto, la percepción que una comunidad tuvo de un hombre y del poder que ejerció sobre ella.
Y según esa memoria Pomposo era un hombre tenido.
–Emboscada que siempre fracaso
La leyenda cuenta que un grupo de hombres comenzó a planear su muerte, querían cazar al coronel, pero había un detalle que frustraba una y otra vez sus intenciones.
Pomposo acostumbraba montar acompañado por un niño de aproximadamente ocho años, que viajaba en la grupa del caballo.
Los hombres que pretendían ejecutar la emboscada no se atrevían a disparar porque podían matar al niño.
En la narración adquiere aquí un relato casi novelesco, el niño sin saberlo había Sido durante algún tiempo el escudo involuntario que salvaba la vida al Coronel.
Pero la paciencia de quienes lo perseguían terminó por agotarse.
–El agua, el teléfono y el silencio.
La situación sitúa los acontecimientos hacia 1935.
Antes del atentado los inconformes habían tomado medidas para impedir que Pomposo recibiera cualquier aviso.
Uno de los episodios más recordados tiene que ver con el suministro del agua potable de Miquihuana, según el relato el servicio beneficiaba principalmente a personas acomodadas y allegadas al Coronel los inconformes había desenterrado parte de la tubería.
Después vino otra acción todavía más significativa la línea telefónica en Miquihuana había Sido cortada desde la casa de doña Agapita Cardona. El cable tenía por destino única y exclusivamente la residencia de Pomposo Vargas Verdines.
El propósito según la tradición era evitar que alguien pudiera avisarle de lo que estaba a punto de suceder.
Agua y teléfono así convertidos dentro de la memoria popular en los antecedentes de una conspiración.
Uno representaba el descontento social, el otro el aislamiento del hombre que estaba a punto de ser atacado.
–El arroyo el Sartenejo
Finalmente llegó el día, la emboscada habría ocurrido en el arroyo el Sartenejo.
Según las versiones transmitidas por los habitantes de la región, un grupo de hombres decidió enfrentar al Coronel.
–Y quienes lo acompañaban.
Entre los hombres identificados por la tradición como parte de un grupo armado fiel a Pomposo aparecen Faustino Castillo, Bruno Vargas y Ventura Ramírez y otros hombres cuyos nombres se han perdido o permanecen sin confirmarse.
El intercambio de disparos habría sido intenso.
Los hombres de Pomposo llevaban carabinas Mauser, armas que según la voz populi formaban parte del botín de guerra que el Coronel había obtenido durante sus años de participación revolucionaria.
Pero las balas no consiguieron detener a quienes habían organizado la emboscada.
Uno de los caballos de los que organizaron la emboscada recibió los disparos. El animal consiguió salvar la vida de su jinete, pero ese noble cuaco murió posteriormente en las inmediaciones del casco de la Peña.
La tradición identifica entre los sobrevivientes a Luis Vargas y Ernesto Rodríguez, quienes habían logrado escapar aferrados al cuello de sus caballos.
Y que da uno de los episodios más misteriosos de la historia del niño que acompañaba al Coronel.
Según el relato popular el menor sobrevivió al atentado, pero después nada se supo de él.
–La muerte del coronel.
La fecha que más se repite en la memoria oral es alrededor de 1935, aunque este dato también necesita ser comprobado documentalmente.
Así habría terminado la vida de un hombre que comenzó su trayectoria como combatiente revolucionario y que con el paso de los años habría acumulado tierras, riqueza, poder y enemigos.
Hay una frase que resume la interpretación popular de su destino.
–“Todo lo que sube cae”
Para quienes transmitieron está historia Pomposo habría alcanzado demasiado poder y termino pagando por los abusos que se le atribuyen.
–La tumba y la pistola de oro
Después de su muerte nació otra leyenda que rodea al Coronel.
Se cuenta que algunos hombres originarios de Miquihuana quienes años antes habían emigrado al municipio de Abasolo Tamaulipas regresaron al enterarse de la muerte de Pomposo.
Según esta versión se habían marchado por temor a los problemas que el Coronel había tenido con sus familias, pero al conocer su muerte regresaron.
La tradición asegura que Pomposo había sido sepultado con su pistola calibre 45 Colt con empuñadura de oro y una espada de Plata. Los jóvenes habían llegado hasta su tumba con la intención de hurtar aquellas armas.
Excavaron
Buscaron
Pero no encontraron ni la pistola ni la espada.
Entonces según la leyenda tomaron una determinación todavía más simbólica,
A unos metros de la entrada al panteón municipal de Miquihuana habían cavado otra fosa trasladando ahí sus restos.
La tradición afirma que lo enterraron en un sitio por donde los visitantes pasarían constantemente de manera que sus restos fueran pisados, era dentro de la lógica, la última sentencia de un pueblo contra un hombre que había sido demasiado poderoso en vida.
Entre la historia y la leyenda
Con Pomposo Vargas Verdines parece ocurrir algo que sucede con frecuencia en la historia de los pueblos.
Un personaje histórico se transforma en personaje legendario.
El militar revolucionario se convierte en cacique.
El Coronel reconocido por las instituciones se transforma en el hombre tenido por los campesinos.
–La riqueza se convierte en símbolo de abuso
Y después de su muerte la memoria popular completa el relato con la profanación de la tumba la búsqueda de la pistola de oro y la espada
Sería impertinente reconstruir la vida de Pomposo Vargas Verdines quitándole a la historia sus documentos y a la memoria del pueblo su voz.