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Migración ¿Remedio para disminuir la pobreza?

 Migración ¿Remedio para disminuir la pobreza?

Mario Flores Pedraza

La migración ¿Es un problema? Hay gente que dice que la migración de países tercer mundistas a países desarrollados podría disminuir la pobreza mundial. Pero, ¿Es cierto esto? En los últimos 30 años Estados Unidos ha recibido en promedio un millón de inmigrantes anuales. La mayoría de esos migrantes que llegan a Estados Unidos entran por México, en busca de una mejor calidad de vida. Y, ¿Quiénes son estos migrantes?

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) define a un migrante como cualquier persona que se desplaza o se ha desplazado a través de una frontera internacional o dentro de un país, fuera de su lugar habitual de residencia independientemente de: 1) su situación jurídica; 2) el carácter voluntario o involuntario del desplazamiento; 3) las causas del desplazamiento; o 4) la duración de su estancia. En 2017, el número de migrantes internacionales (personas que residen en un país distinto al de su país de nacimiento) alcanzó los 258 millones en todo el mundo, frente a los 244 millones de 2015.

Según cifras del Banco Mundial, en África hay 650 millones de personas que ganan menos de 2 dólares diarios, en India otros 850 millones, en China 450 millones, en el resto de Asía 810 millones y en América Latina 110 millones, todos juntos hacen 3,000 millones de personas en el mundo que viven con este salario. Lo cierto es que todas estas personas no son migrantes debido a que están tan aislados y son tan pobres que solamente la idea de migrar hacia otra realidad es un lujo. Las personas que viajan como migrantes son pobres, pero no tan pobres como esos 3,000 millones. Los migrantes son sin duda, los más insatisfechos, los más enérgicos y los que con mayor anhelo buscan mejorar su suerte viajando a un país con mejores condiciones de vida. 

México es un país de paso para la gran mayoría de los migrantes que vienen de Centroamérica. Las caravanas migrantes y los flujos migratorios que vienen del triángulo norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala) tienen sus orígenes en los años 80s por todas las guerras civiles que surgieron en esa época en la región. Salieron muchos migrantes en calidad de refugiados. Particularmente lo que está pasando actualmente a lo que se le ha llamado “la crisis humanitaria en Honduras” tiene su origen en 2009 por un golpe de estado que dio un grupo militar y que sacó del gobierno al presidente Manuel Zelaya; este suceso y la creciente violencia del país en sus ciudades más grandes han generado los “factores de expulsión” que tienen que ver con desplazamiento económico y violencia de muchas pandillas que vulneran a la población para que salga del país a buscar mejores condiciones de vida. 

Existe este mito en la sociedad mexicana, que México es un país de puertas abiertas al mundo, pero la realidad es que esto no es cierto. Han existido momentos en la historia mexicana que se han abierto las puertas del país para que lleguen refugiados políticos, por ejemplo, cuando la guerra civil española o en la coyuntura de las dictaduras latinoamericanas del cono sur. La tradición del gobierno mexicano no ha sido esa generalmente ya que no les damos entrada a refugiados de todos los conflictos bélicos del mundo. No hay refugiados sirios, ni tampoco de Crimea o Kosovo. Desde 2014 México tomó una postura más dura en este caso y a través de distintos programas sobretodo el plan “frontera sur” comenzó a deportar muchos migrantes. En 2015 México deportó más migrantes que Estados Unidos.

Desde mi punto de vista la migración no alivia la pobreza, sino la acentúa. La pobreza no puede ser solucionada con migración, tiene que ser atendida ahí, donde viven. Estas personas que deciden migrar del lugar donde nacieron, tienen tantas ganas de salir adelante que podrían ser los agentes de cambio en sus comunidades, sin embargo debemos estar conscientes del duro sacrificio que esto implicaría. 

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